Te vamos a extrañar.
Última
Marquitos en fondo azul
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El muchacho en cuestión nos honró con su visita y ambos soportamos todo lo que pudimos antes de ponernos a contar anécdotas de la secundaria y otras épocas.
Vuelva pronto!
Primera de unas cuantas fotos del último rollo, el cual solo mandé a revelar sin hacer copias. Toda una aventura ponerle color sin una guía. Más por venir. O no. Hay otro rollo en la heladera, así que seguramente si.
Yendo

Despacio y no tengo idea a donde, pero yendo.
En marcha

El día de ayer fue terrible para muchos, y las semanas siguientes lo seguirán siendo. Por acá la sacamos barata, siendo presas unicamente del aburrimiento. En la casa de Sari las cosas no fueron tan alegres, tampoco en lo de Damián, pero permitiendomé un jueguito de palabras, siempre sale el sol.
Domingo por la tarde, Blanco Encalada y Cabildo, la esquina nefasta del Belgrano-Nuñez. Una mujer vendía discos mojados a $2 y ahora pienso que debería haber hecho una foto. Siempre lo mismo.
El sábado me metieron en un auto y me llevaron a Santa Fe a hacerle fotos a un gran dibujante a modo de polizón. Los muchachos iban con intenciones mucho más serias que las mías, más cercanas al cholulismo que a la vocación. Hablando de cholulismo, hoy volviendo de comer me crucé a Bobby Flores y puse cara de “Se quién sos, pero soy buen tipo y no te voy a poner incómodo con mi cara de ´Nooo, boludoooo, es Bobby Floreeeeees´. Gil”.
Estoy metiendolé fichas a las 116 fotos que le hice al muchacho que tan excelentemente dibuja, para sacar 4 o 5 que cierren. Mientras que gracias a estas 2 notas (One Cat, Three Lives y A Different Way of Working) me di cuenta que la cuestión va para larga, y que me lo tengo que tomar con soda. Plantearme ideas que merezcan la pena y el tiempo, llevar una agendita tonta con lugares que quiero ver de vuelta bajo las condiciones que quiera y no conformarme. Y que voy a hacer un libro. Librito. El “tema” está, las fotos están casi todas, falta imprenta. No se cuántos ejemplares, inicialmente quiero uno para mí y algunos más para amigos. El que quiera uno, que chifle, que si no se me va de las manos el precio, muy probablemente cueste un boleto/pasaje hasta el lugar de entrega, café, mate o bebida que combine con el horario y algo para picotear. Si algún limado lo quiere desde Kazajistán, será el envío pues.
Pero es muy pronto aún.
Siempre lo mismo | Le rat

Vengo haciendo las mismas fotos desde hace años. Hace rato que el agua se estancó, y yo sigo chapaleando, un poco por costumbre, un poco porque no se hacer otra cosa. Ya no me pregunto a dónde irá a parar, me dedico a ver equipo y a pensar en dónde voy a guardar todo.
Tengo un librito, un ebookcito en realidad, en mente. Y en una colección de Lightroom también. Nada comercial, nada especial, solo unas 12-15 imágenes de una vida que me inventé y me salió linda.
Iba caminando al trabajo por la ruta habitual, la que esquiva la fila de un par de cuadras de lo que me gusta llamar “la marea gris”, decenas de autos mas o menos iguales, de mas o menos el mismo color, tripulados por más o menos la misma gente: padres y madres, trabajadores de distintos rubros, urgidos por llegar a escuelas y trabajos. Por suerte tienen auto. Es raro, ahora veo casi todo en tonos de grises, incluso el Gol rojo que está estacionado medio en la senda peatonal. Uno de la metro le iluminó las ventanillas con una linterna y volvió a refugiarse de la llovizna. También esquiva una escuela primaria que se llena de padres que estacionan en doble fila, y reniegan porque los nenes no tienen suficiente abrigo.
Mi camino no está exento de familias, pero las pocas que me cruzo van caminando. Venía en lo mío y veo a esta señorita. Quizás sea señorito, pero me gusta pensar que es una dama. Que fue una dama. Como me pasa siempre, pensé en el medio kilo de plástico negro y vidrio que llevo de acá para allá en la mochila pero, como de costumbre, me dio vergüenza. Hice 3 pasos más, frené. Me dio más vergüenza. Levanté la vista, una familia a 50 metros. “Mamá, ¿por qué ese señor de barba rara le está sacando una foto al piso?” “¡Hay una rata muerta mamá!” “Mamá, por qué las cosas mueren?” “¿Podemos pasar por el kiosco?”. Si llegaba rápido a la esquina, le salvaba la mañana a la señora. Dos fotos, volví a caminar.
Miro la foto días más tarde y pienso que murió puteando, con las manitos cerradas y la vista perdida, puteando a un bondi que no le paró.
PentaxP50-feb

Rescate emotivo a la química durante febrero; mientras, aprovecho a trastear con esto de digitalizar negativos. Pensando en abaratar costos. Se escuchan ideas.



Como ultimamente, una más en Flickr.
Análogo-Digital

La foto que encabeza esta entrada es el primer negativo que digitalicé vía la vieja y querida técnica de sacarle una foto e invertirla en Photoshop. La cuestión más resonante es cómo catso hacer la foto de un negativo que mide lo que mi uña del dedo gordo del pie, al cual le tiene que incidir una luz por detrás, pero debe estar lo suficientemente difusa como para que no se vea que hay algo detrás. Una pavada, si es que se tienen elementos como… cosas. En esta primer imagen usé un tupper, mi velador y la Sony (Somby, de cariño) H2. El tupper, pese a ser un buen difusor de la luz, está hecho pelota muy rayado, y eso se ve muy claro en la imagen. Tenía 2 problemas entonces (3, si contamos mi falta de hobbies): cómo hacer macro con una cámara mejor que la Somby, y qué usar para difuminar la luz.
Luego de casi una semana de renegar con cartón, plasticola, bolsas, tijeras, Mercado Libre y mi cintura, llegué a una solución bastante aceptable. Este es el resultado.

El procedimiento es una mezcla de artículos que fuí rescatando de internet, desde los más básicos hasta los más técnicos, y de algunos consejos que me dió un contacto de Flickr hace unos 4 años. Conseguí unos tubos de extensión bastante baratos en MercadoLibre (gracias Sari por el flete!!) y me puse a practicar con formas de mantener el negativo lo más plano posible.

Parecen de mucha mayor calidad de lo que realmente son.

El Super Reveleitor 3000, el cual hasta hace unas horas tenía un pedazo de bolsa de La Revistería como difusor.

El conjunto armado, con un soporte de altísima calidad hecho en piezas de Lego, mi velador de coté con una lámpara de bajo consumo fría, un pedazo de acrílico que tenía dando vueltas por ahí, el Reveleitor haciendo de soporte (que en realidad apoyaba los negativos directamente en el acrílico, pero es complicado el manejo), trípode, tubos, cámara, 50mm., cable para hacer las tomas desde la computadora y yo comandando todo eso con cara de dormido (no salgo en la foto, pero estoy ahí).
La captura es lo más sencillo. Después viene la batalla contra el balance de blancos en Photoshop, obteniendo resultados muy mixtos. La cual sería mucho más sencilla de ganar con una buena lámpara, un soporte con difusor de calidad, o no ser tan laucha y comprarme un scanner para negativos.

A esta, por ejemplo, no logro sacarle esos tonos violáceos que tiene la tierra, ni hacer que el edificio de atrás (la escuela Juan XXIII en Carlos Casares) no sea la embajada Pitufo.
Pero algunas salen fáciles, y quedan muy parecidas a la copia en papel.

Aún tengo un tema con el enfoque y la nitidez de la imagen. Pero con pruebas voy resolviendo los problemas que se presentan.




Dos cuestiones: todas las fotos fueron tomadas en Casares, durante los últimos dos viajes que hice, y debe ser el primer post en donde mezclo tantas imágenes sacadas con tanto tiempo de distancia entre unas y otras, y con tantas cámaras distintas…


















