Wizen AF35

 

La primer cosa turística sudaca mierdoclasista que hicimos cuando llegamos a Nueva York fue ir a B&H. Fue una de mis únicas visitas obligadas que plantee en el itinerario. Y tenía que ser lo primero. Tan primero que cuando salimos de la boca del metro a unas pocas cuadras del Empire State, caminamos en dirección opuesta. Recorrimos la tienda apurados, viendo apenas los prodigios de la electrónica que ofrecían hasta que dimos con un sector prácticamente vacío de gente: quizás algún señor de chaleco lleno de bolsillos, nosotros y 4 o 5 señores de pelo blanco y kipá detrás del mostrador. No se escuchaba el bullicio del resto de la tienda, uno estaba rodeado de otros prodigios, los de la química y la mecánica. Me llevé 25 HP5 (creo que eran 20 o 25, no me acuerdo) y 3 Delta3200. La chica de la caja, latina obviamente, nos sonreía sin entender por qué no nos llevábamos un par de Nikons 7234 con sus lentes DX G 12-250 VR kit, filtros, trípode, bolsito y porta bolsito. Como el resto de los hispanoparlantes presentes, digamos.

Pequeña sub anécdota: saliendo de EEUU pedí que no pasaran por la máquina de rayos mi bolsa de rollos. La mujer muy amablemente los pasó por fuera del arco, abrió la bolsa y empezó a frotar con un palito cada uno de los rollos. Yo sonreía al lado. La mujer me mira, llama a un supervisor y le dice “¿tengo que repasar todos?” y ambos se vieron con lo que puedo describir como el gesto más argentino que vi en mi vida. Miraron para todos lados, metieron los rollos en la ziploc y con un “you can go” me dejaron pasar. El mundo es divino.

Cuestión que desde agosto (2016) esos rollos están en la heladera de casa, entrando y saliendo algunos de ellos según la necesidad del momento. Y ese fue un gran error. Algunos juntaron humedad dentro y se trabaron tanto que no quería meterlos en la cámara para terminar rompiéndola. Introducing Nikon FM Zombie.

(Este post se está extendiendo más de lo necesario, pueden dejar de leerlo ahora e ir a ver las fotos a Flickr)

Hace 3 años compré una económica Nikon FM a un buen muchacho (mirenla qué bonita). Unos meses después la cámara se transformaba en un vórtice de caos, en donde quizás andaba, quizás no, quizás avanzaba la película, quizás no, quizás disparaba, quizás disparaba cuando accionabas la previsualización de profundidad de campo, o simplemente no hacía nada. Después de ir y venir del service un par de veces durante unos 7 u 8 meses, mandé a la mierda al técnico y un par de semanas después me compraba otra FM. A Ramundo no. Esta sí anda y es la maravilla que me llevé al viaje que comentaba párrafos antes, entre otros. Pero la primer Nikon, con sus defectos, anda. Raro, pero anda. Por lo que la ascendí de adorno a Hablanda Rollos junior. Aunque cada cuadro avanzado era un crujido de angustia distinto, los rollos volvieron a girar.

Se acercaba el vuelo a Mendoza, y quería darle algún uso al pobre rollo que mejor sobrevivió los embates de FM Zombie. Así que lo que metí en la Wizen. La Wizen es una cámara del tipo “úsese y reze” que mi madre tenía en un cajón, la cual retrató muchos de mis primeros años como ser humano. Esa cámara que te dan de pendejo con un rollo Kodak 100 para que vayas de excursión al zoológico. En mi caso fue a la EMAQH 2002 o 2003. Esa misma cámara fue la que usé para darme cuenta que lo mío no era estudiar, que tenía la cabeza demasiado dispersa como para darle pelota a una sola cosa a la vez. También saqué fotos como estas.

Le puse un par de pilas al flash y allá nos fuimos. Las fotos en blanco y negro que se ven en la entrada fueron tomadas con esa cámara y ese rollo. El sueño húmedo de un lomógrafo. Son una mierda, pero una mierda con buenas intenciones. La cámara iba conmigo colgando de la muñeca o en algún bolsillo de la bermuda despreocupada de la tierra, de las avispas gigantes. Y yo despreocupado de la luz, de la velocidad de exposición, del foco. Si veía algo lindo, tiraba. Después veremos como sale, cómo la escaneo, cómo la proceso, si todo esto fuera posible.

Mendoza.Wizen

Mendoza.Wizen

Y fue posible, hasta con algún feliz error. Repaso las fotos que hice con la Nikon y las comparo con estas, y estas son las que más me recuerdan el fresquito de la tarde, el olor a arbustos al sol de la mañana, los mates. La comodidad de tener un cámara que hace lo que tiene que hacer inmediatamente sale del bolsillo no tiene precio. Bah, si, tiene precio como ya veremos más adelante. Te desentiende de la parte técnica, cosa en la que estuve metido desde el día 1.

Mendoza.Wizen

Sería hipócrita decir que lo que importa es el resultado y que la técnica no, mientras que las imágenes expresen lo que quiero decir, al mismo tiempo que tomo un café expresso sobre mi bicicleta piñón fijo. Si no fuera porque hace años (a ñ o s) que vengo leyendo y probando y ejercitando y experimentando, no podría realmente ver el valor que tiene apretar un botón y que todo se haga solo. Porque ese es el tema: nada se hace solo. La cámara no hace nada: tiene apertura fija, velocidad fija y foco fijo. Es un piano con una sola tecla y depende de uno cuándo apretar esa tecla. Un piano plástico hecho por esclavos chinos, pero supongo que se entiende la analogía.

Mendoza.WizenMendoza.Wizen

Que así y todo, con las limitaciones propias del equipo (cámara y rollo) y del usuario (hola), haya podido extraer imágenes que me conmuevan, es increíble. Así que dediqué un tiempo a pensar qué había pasado y creo haberlo desculado. Por un lado, el equipo: la cámara es práctica, como ya dije, entra en un bolsillo y es solo cuestión de correrle el protector del lente para que la máquina esté lista para disparar. Es liviana y, carga emocional aparte, si se rompe no pasa nada, es baratísimo reponerla. Que sea pequeña también ayuda a pasar un poco más desapercibido y no intimida tanto como una reflex. Incluso sacando fotos a amigos, que saben de mi afición, una cámara de ese tamaño y ese aspecto no intimida, no parece que estuvieras haciendo nada “serio”. Es solo una foto. Con una SLR o dSLR parece que estás haciendo una fotografía, con estos aparatos (o un celular sin ir muy lejos) estás sacando una foto. Conceptos que suenan sinónimos, pero no lo son.

Mendoza.Wizen

Perfecto entonces, el resto de las cámaras se jubilan y empiezo a usar la Wizen. Mmmmm, no tan así. Aunque la nitidez que tira el lentecito de plástico es la suficiente para mi uso, tener que corregir la exposición mediante el revelado y procesado lleva tiempo y no siempre queda bien, sobre todo en condiciones de poca luz. Tiene solo 3 ASA para seleccionar, 100, 200 y 400, cuando por lo general tiro en 800 o 1600. Y la construcción completamente en plástico no es algo como para fiarse. Por lo que me puse a buscar una cámara que cumpliera con las siguientes condiciones: pequeña, discreta, lente 28mm o 35mm, rango de exposiciones amplio y resistente (metálica, quizás?). Ya se! Una M7 con un Summarit!. No, debería poder pagarla sin tener que prostituirme por los próximos 60 años (no se si hicieron la cuenta, pero son 100 luquitas ese “kit”).

Mendoza.Wizen

Luego de investigar un poco, creo haberla encontrado… Pero eso es carne para otra entrada de estas kilómetricas que tanto me gustan. Gracias por leer hasta acá!

2017.Mendoza.Potrerillos

Potrerillos

Una noche, en uno de nuestros aniversarios (después de casi 7 años seguimos diciendonos “feliz aniversario” todos los 14, sabiendo que quizás haya sido el 13 en que nos pusimos de novios), consultaba los mails cuando vi uno anunciando una promoción para volar a distintos puntos del país por precios bastante bajos. Muy bajos en realidad. Sari nunca se había subido a un avión así que nos pareció excusa perfecta para tildar un puñado de cosas de la lista “Cosas para hacer antes de que se pudra todo y no podamos ni inflar las bicicletas”: Subirla a una de estas latas que vuelan, conocer algo de Mendoza, y hacer un viaje con nuestro amiguete Aimar, que muchas promesas de botellas a medio vaciar, pero ná.

Sigue leyendo

.NY2016

ny-tapa

¿Cuánto tiempo pasó desde que nos juntamos en Casares y pensamos en que estaría bueno hacer un viaje nosotros dos solos, hermano y hermana?. Imagino que fue poco después de que me viniera a Capital. Antes teníamos demasiado de nosotros. Algo así pasó al final del viaje. Nos queremos de lejos, siempre fue así. Me encontré explicando qué es eso de tener una hermana no hace mucho, y fue difícil. Es… Papá en eso tiene razón, es ese pedazo de familia que te va a quedar después de que todo el resto se venga abajo, ya sea por las reglas de la naturaleza o por otras. Mi analogía preferida es que una amistad es una planta, que hay que regar y cuidar, sacar del sol en verano, cubrir de la helada en invierno. Con cariño, dura toda una vida, dandonos aire, flores y hasta comida. Si la olvidamos en el balcón, muere indefectible e irreversiblemente. La familia es una piedra. Algo pesado y algunas veces hasta molesto. La podés golpear y partir en pedazos, pero lo único que conseguís son más piedras con las que lidiar. Sin embargo, indestructible. Siempre va a estar, pase lo que pase. Sigue leyendo

Fujifilm Industrial 100

Carlos Casares

Hacía años que no sacaba fotos a color. Un buen día, hablando con un buen compañero de laburo, le comento que estoy en esto de hacer fotos con cámaras que llevan una tira de plástico adentro. Al par de días cae con un par de rollos vencidos traídos desde el mismísimo Japón, unos Fujifilm Industrial 100. Había leído hacía no mucho de esta película, y resulta que es un rebranding de otra película de Fuji, la Fujicolor 100, pero destinado a la venta en “bulk”, al por mayor, sólo en Japón. El primer rollo lo saqué con la querida Yashica de Mati, pero en el último cuadro se trabó la cámara y corté el rollo. Sin éxito busqué una casa de revelado que abriera la cámara; ninguna tenía cuarto oscuro. Lo único que se me ocurrió fue reciclar el viejo proceso de revelado que hacía hace unos años, para tratar de sacar alguna imagen en monocromo, pero no resultó. La película salió practicamente velada, con muy poca imagen rescatable. El escáner no es capaz de levantar nada, y algún día con paciencia volveré aún más atrás en el tiempo a sacarle fotos a los negativos, pero dudo que sea una tarea sencilla o útil.

Carlos Casares

Para el segundo rollo no me arriesgué, y lo cargué en la FM, sobreexponiendolo un punto (ASA50). El revelado lo hice en la esquina de casa, un local que siempre me ha dado buenos resultados, aunque esta vez el chasco me lo llevé por el lado del precio. Las 24 fotos en 10×15 costaron unos $260. Pensé que me habían estafado, pero buscando precios descubrí que no, que era pesos más pesos menos, lo que cuesta.

Carlos Casares

Me pareció interesante volver a pensar en colores, aunque (me) lleva mucho trabajo editar color en la computadora. Las copias en papel quedaron muy bien, por lo que traté de escanearlas directamente. Por algún motivo a descubrir, el escáner enfocó en las imperfecciones del papel, dejando desenfocado notoriamente el contenido. Los colores estaban bien, pero por más que tratase, siempre salían con frontfocus, por llamarlo de alguna manera. Contra todo lo que quería, empecé a escanear los negativos y tuve que lidiar con el color, tratando de que quedaran lo más parecidas a las copias en papel. Los resultados quedan a la vista. Logré conservar esos tonos verdes/azules de Fuji, aunque no creo que sea precisamente correcto.

Carlos Casares

Los colores de la piel son todo un tema, por lo menos para mí. No lo lograba con una digital, menos lo voy a lograr con una película vencida. Pero ahí está Rossi, compartiendo un mate como dos abuelos al sol.
Estoy medio escaso de palabras en esta fresca mañana preprimaveral de domingo, así que la voy a cortar acá nomás. Me gustó volver a sacar color, es raro, diría que hasta más alegre. Les dejo un link con el resto de las fotos en Flickr.

Carlos Casares

Gracias!

Basural no-clandestino

Basural

En marzo hice un viajecito a Casares a ver a los viejos y comer algo muerto para celebrar la sagrada transformación de Jesús en zombie. Como es habitual, dejé de lado mis obligaciones familiares y agarré a Sophie para dar una vuelta por el pueblo. Mi próxima moto va a tener que ser algo un poquito más off-road, porque pobre Honda no pisa el asfalto ni por casualidad. Una linda XL125 o algo por el estilo.

Cuestión que tengo mis lugares favoritos en Casares. Me gusta pasear por lo que yo llamo “pequeña Francia”, un par de cuadras antes de que el asfalto se acabe al llegar a Arias, rodeadas de árboles y manzanilla (acá algunos ejemplos: 1 y 2). Me gusta también el acceso Espil y la calle Dorrego, sin ningún motivo aparente. Si buscan “San Esteban” en el blog o Flickr, van a ver que también es un lugar al que caigo seguido. Pero hay una zona a la que le tengo un no se qué: atrás del CEF. Tengo muchas fotos sacadas por ahí. Ahora que hermosearon un poco y armaron ese parquecito con San Cayetano como protagonista, más aún. Voy siempre que puedo, así sea en bicicleta, y he sacado fotos bastante “populares“. Vamos, que fue donde saqué las primeras fotos que subí a este blog!.

Sigue leyendo