Olympus XA2

Dentro del submundo de las cámaras para película existe el inframundo de las cámaras compactas. Este tercer anillo del infierno se caracteriza por una ridícula cantidad de modelos que no son capaces de dejar del todo contento a nadie. O por lo menos eso destilo del ingente número de reviews que he leído/visto en los últimos años, y por las pocas que han pasado por mis manos.

En la entrada anterior comentaba que la Wizen me despertó las ganas de tener algo un poco más portátil que la plurivalente y pesada Nikon FM. Lo bueno de este inframundo es que si no sos demasiado exigente hay multitud de equipos y precios a tu disposición. Lo malo, y que muy pocos “reviewers” han abordado, es que es un mercado en que los precios están subiendo (hace rato) basados en hype, pero que el producto, las cámaras, no dejan de ser equipos que ya tienen por lo menos 20 años de uso y no fueron fabricados para durar tanto como sus hermanas mayores, las SLR o Leicas. (flor de oración metí ahí eh).

¿En dónde nos deja esto?. Que hay humanos en Mercado Libre y diversos grupos de Facebook (sin contar los portales internacionales) que quieren cobrar 4 lucas por una cámara con el mote de clásica, pero que no tiene ningún tipo de service porque los repuestos se dejaron de fabricar en 1995. Encima la mayoría son electrónicas, por lo que cualquier reparación implica “cambiar la placa”, lo cual te deja esperando un donante que quizás nunca llegue. Pero ya llegaremos a eso.

Me había planteado un par de parámetros para buscar una cámara compacta que permitieron acotar bastante la búsqueda. Y encontré lo que buscaba: la Olympus XA2 es la hermana facilonga de la XA, la telemétrica más pequeña jamás construída en el mundo mundial; idéntica en todo sentido excepto en que el lente es f/3.5 y que se reemplaza el enfoque telemétrico por uno por zonas. Otra diferencia importante es que es completamente automática, a diferencia de la XA que tiene prioridad a la apertura. Admito que la primera en la que puse los ojos fue la XA por tener más control sobre la exposición y enfoque, pero algo fundamental en lo que me pasó con la Wizen fue la sencillez y velocidad de operación. Y el costo: la XA vale el doble.

Es diminuta. La pila AA no solo está de referencia, se usa para alimentar el flash. He visto pulgares más grandes que ese flash, y encima se puede desatornillar de la cámara cuando no lo usás. Soy más de usar la luz ambiente, y solo lo usé para probar que funcionara, pero no puedo salir de casa sin tenerlo a mano. Me da ternura. Siento que lo voy a perder en el cajón de las medias si lo dejo en casa.

Olympus XA2

La cámara, por defecto, pone el selector de enfoque en el punto medio (1.2mts ~ ∞) cuando se cierra la tapa. En mi corta experiencia, es innecesario cambiar a cualquiera de los otros dos puntos (1.2mts ~ 1.8mts o 6.3mts ~ ∞) en condiciones de luz normal. Solo cuando se dispara con poca luz, y la cámara selecciona una apertura grande (siempre suponiendo, porque no tenemos indicador de apertura seleccionada), conviene seleccionar otro punto. Poco más de un metro es mucho para hacer fotos “casuales”, en donde por lo general estamos a menos de esa distancia con quien estemos charlando, pero zafa.

Olympus XA2

Tampoco tenemos un indicador de velocidad (de 2s a 1/750s), excepto por un LED verde que se enciende en el visor si la velocidad está por debajo de 1/30s. Útil hasta cierto punto, y creo que en no todas las unidades funciona tan bien… La ASA va desde 25 a 800. Algo que hizo popular a la línea XA fue su botón de disparo electrónico, con apenas recorrido. Le decían “feather touch” si mal no leí por ahí, y por lo menos en la mía era un poquito errático. Una limpieza sería suficiente para volverlo a su condición normal.

Olympus XA2

La autoexposición funciona relativamente bien, y solo logré confundirla con el sol de fondo. Y queriendo probar esto justamente la rompí. Si, pasó lo que dije al principio. Mi primer día de vacaciones, paseando por la ciudad la cámara dejó de exponer a otra velocidad que no fuera 2 segundos, la mínima. Mi teoría es que la célula fotovoltaica se dañó cuando apunté al sol directamente. Gracias a la misma persona que me vendió la cámara logré ubicar un service que podía arreglarla (cambiando la placa, obviamente), pero no encontramos nunca el repuesto. La única opción que me terminó dando el (muy atento) técnico es comprar otra funcionando y canibalizarla, pero no tenía sentido.

Olympus XA2

Hice 2 rollos antes de que espichara y recién estaba empezando a sacarle jugo a las bondades de tener una cámara en el bolsillo siempre. Me gusta mucho caminar, y es básicamente lo que hago los fines de semana, pasear. Y la diferencia entre cargar una mochila con la Nikon y dos lentes, a estar con la Olympus en el bolsillo se notaba mucho. No creo que se llegue a ver en las fotos, pero yo puedo ver un cambio. Es una cámara simpática y no llama demasiado la atención. Y cuando lo hace, es casi chistosa. Alguien en marketing se ha dado cuenta de esto mucho antes que yo, porque un par de años después de que saliera al mercado salieron versiones en color rojo,  azul eléctrico y blanco.

Olympus XA2

Estuve aproximadamente un mes buscando reemplazo, viendo si algún otro modelo despertaba mi interés. Pero no había caso. Solo había dos dando vuelta en ML y no me generaban buena espina. Hasta que una de ellas bajó de precio y…

Exactamente lo mismo que me pasó con la Nikon FM. La cámara ya tiene medio rollo usado y pareciera que anda bien, aunque le tengo un poco de desconfianza a las velocidades. Ya veremos.

Como siempre, hay alguna foto más en Flickr. Gracias por darse una vuelta!

Wizen AF35

 

La primer cosa turística sudaca mierdoclasista que hicimos cuando llegamos a Nueva York fue ir a B&H. Fue una de mis únicas visitas obligadas que plantee en el itinerario. Y tenía que ser lo primero. Tan primero que cuando salimos de la boca del metro a unas pocas cuadras del Empire State, caminamos en dirección opuesta. Recorrimos la tienda apurados, viendo apenas los prodigios de la electrónica que ofrecían hasta que dimos con un sector prácticamente vacío de gente: quizás algún señor de chaleco lleno de bolsillos, nosotros y 4 o 5 señores de pelo blanco y kipá detrás del mostrador. No se escuchaba el bullicio del resto de la tienda, uno estaba rodeado de otros prodigios, los de la química y la mecánica. Me llevé 25 HP5 (creo que eran 20 o 25, no me acuerdo) y 3 Delta3200. La chica de la caja, latina obviamente, nos sonreía sin entender por qué no nos llevábamos un par de Nikons 7234 con sus lentes DX G 12-250 VR kit, filtros, trípode, bolsito y porta bolsito. Como el resto de los hispanoparlantes presentes, digamos.

Pequeña sub anécdota: saliendo de EEUU pedí que no pasaran por la máquina de rayos mi bolsa de rollos. La mujer muy amablemente los pasó por fuera del arco, abrió la bolsa y empezó a frotar con un palito cada uno de los rollos. Yo sonreía al lado. La mujer me mira, llama a un supervisor y le dice “¿tengo que repasar todos?” y ambos se vieron con lo que puedo describir como el gesto más argentino que vi en mi vida. Miraron para todos lados, metieron los rollos en la ziploc y con un “you can go” me dejaron pasar. El mundo es divino.

Cuestión que desde agosto (2016) esos rollos están en la heladera de casa, entrando y saliendo algunos de ellos según la necesidad del momento. Y ese fue un gran error. Algunos juntaron humedad dentro y se trabaron tanto que no quería meterlos en la cámara para terminar rompiéndola. Introducing Nikon FM Zombie.

(Este post se está extendiendo más de lo necesario, pueden dejar de leerlo ahora e ir a ver las fotos a Flickr)

Hace 3 años compré una económica Nikon FM a un buen muchacho (mirenla qué bonita). Unos meses después la cámara se transformaba en un vórtice de caos, en donde quizás andaba, quizás no, quizás avanzaba la película, quizás no, quizás disparaba, quizás disparaba cuando accionabas la previsualización de profundidad de campo, o simplemente no hacía nada. Después de ir y venir del service un par de veces durante unos 7 u 8 meses, mandé a la mierda al técnico y un par de semanas después me compraba otra FM. A Ramundo no. Esta sí anda y es la maravilla que me llevé al viaje que comentaba párrafos antes, entre otros. Pero la primer Nikon, con sus defectos, anda. Raro, pero anda. Por lo que la ascendí de adorno a Hablanda Rollos junior. Aunque cada cuadro avanzado era un crujido de angustia distinto, los rollos volvieron a girar.

Se acercaba el vuelo a Mendoza, y quería darle algún uso al pobre rollo que mejor sobrevivió los embates de FM Zombie. Así que lo que metí en la Wizen. La Wizen es una cámara del tipo “úsese y reze” que mi madre tenía en un cajón, la cual retrató muchos de mis primeros años como ser humano. Esa cámara que te dan de pendejo con un rollo Kodak 100 para que vayas de excursión al zoológico. En mi caso fue a la EMAQH 2002 o 2003. Esa misma cámara fue la que usé para darme cuenta que lo mío no era estudiar, que tenía la cabeza demasiado dispersa como para darle pelota a una sola cosa a la vez. También saqué fotos como estas.

Le puse un par de pilas al flash y allá nos fuimos. Las fotos en blanco y negro que se ven en la entrada fueron tomadas con esa cámara y ese rollo. El sueño húmedo de un lomógrafo. Son una mierda, pero una mierda con buenas intenciones. La cámara iba conmigo colgando de la muñeca o en algún bolsillo de la bermuda despreocupada de la tierra, de las avispas gigantes. Y yo despreocupado de la luz, de la velocidad de exposición, del foco. Si veía algo lindo, tiraba. Después veremos como sale, cómo la escaneo, cómo la proceso, si todo esto fuera posible.

Mendoza.Wizen

Mendoza.Wizen

Y fue posible, hasta con algún feliz error. Repaso las fotos que hice con la Nikon y las comparo con estas, y estas son las que más me recuerdan el fresquito de la tarde, el olor a arbustos al sol de la mañana, los mates. La comodidad de tener un cámara que hace lo que tiene que hacer inmediatamente sale del bolsillo no tiene precio. Bah, si, tiene precio como ya veremos más adelante. Te desentiende de la parte técnica, cosa en la que estuve metido desde el día 1.

Mendoza.Wizen

Sería hipócrita decir que lo que importa es el resultado y que la técnica no, mientras que las imágenes expresen lo que quiero decir, al mismo tiempo que tomo un café expresso sobre mi bicicleta piñón fijo. Si no fuera porque hace años (a ñ o s) que vengo leyendo y probando y ejercitando y experimentando, no podría realmente ver el valor que tiene apretar un botón y que todo se haga solo. Porque ese es el tema: nada se hace solo. La cámara no hace nada: tiene apertura fija, velocidad fija y foco fijo. Es un piano con una sola tecla y depende de uno cuándo apretar esa tecla. Un piano plástico hecho por esclavos chinos, pero supongo que se entiende la analogía.

Mendoza.WizenMendoza.Wizen

Que así y todo, con las limitaciones propias del equipo (cámara y rollo) y del usuario (hola), haya podido extraer imágenes que me conmuevan, es increíble. Así que dediqué un tiempo a pensar qué había pasado y creo haberlo desculado. Por un lado, el equipo: la cámara es práctica, como ya dije, entra en un bolsillo y es solo cuestión de correrle el protector del lente para que la máquina esté lista para disparar. Es liviana y, carga emocional aparte, si se rompe no pasa nada, es baratísimo reponerla. Que sea pequeña también ayuda a pasar un poco más desapercibido y no intimida tanto como una reflex. Incluso sacando fotos a amigos, que saben de mi afición, una cámara de ese tamaño y ese aspecto no intimida, no parece que estuvieras haciendo nada “serio”. Es solo una foto. Con una SLR o dSLR parece que estás haciendo una fotografía, con estos aparatos (o un celular sin ir muy lejos) estás sacando una foto. Conceptos que suenan sinónimos, pero no lo son.

Mendoza.Wizen

Perfecto entonces, el resto de las cámaras se jubilan y empiezo a usar la Wizen. Mmmmm, no tan así. Aunque la nitidez que tira el lentecito de plástico es la suficiente para mi uso, tener que corregir la exposición mediante el revelado y procesado lleva tiempo y no siempre queda bien, sobre todo en condiciones de poca luz. Tiene solo 3 ASA para seleccionar, 100, 200 y 400, cuando por lo general tiro en 800 o 1600. Y la construcción completamente en plástico no es algo como para fiarse. Por lo que me puse a buscar una cámara que cumpliera con las siguientes condiciones: pequeña, discreta, lente 28mm o 35mm, rango de exposiciones amplio y resistente (metálica, quizás?). Ya se! Una M7 con un Summarit!. No, debería poder pagarla sin tener que prostituirme por los próximos 60 años (no se si hicieron la cuenta, pero son 100 luquitas ese “kit”).

Mendoza.Wizen

Luego de investigar un poco, creo haberla encontrado… Pero eso es carne para otra entrada de estas kilómetricas que tanto me gustan. Gracias por leer hasta acá!

2017.Mendoza.Potrerillos

Potrerillos

Una noche, en uno de nuestros aniversarios (después de casi 7 años seguimos diciendonos “feliz aniversario” todos los 14, sabiendo que quizás haya sido el 13 en que nos pusimos de novios), consultaba los mails cuando vi uno anunciando una promoción para volar a distintos puntos del país por precios bastante bajos. Muy bajos en realidad. Sari nunca se había subido a un avión así que nos pareció excusa perfecta para tildar un puñado de cosas de la lista “Cosas para hacer antes de que se pudra todo y no podamos ni inflar las bicicletas”: Subirla a una de estas latas que vuelan, conocer algo de Mendoza, y hacer un viaje con nuestro amiguete Aimar, que muchas promesas de botellas a medio vaciar, pero ná.

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.NY2016

ny-tapa

¿Cuánto tiempo pasó desde que nos juntamos en Casares y pensamos en que estaría bueno hacer un viaje nosotros dos solos, hermano y hermana?. Imagino que fue poco después de que me viniera a Capital. Antes teníamos demasiado de nosotros. Algo así pasó al final del viaje. Nos queremos de lejos, siempre fue así. Me encontré explicando qué es eso de tener una hermana no hace mucho, y fue difícil. Es… Papá en eso tiene razón, es ese pedazo de familia que te va a quedar después de que todo el resto se venga abajo, ya sea por las reglas de la naturaleza o por otras. Mi analogía preferida es que una amistad es una planta, que hay que regar y cuidar, sacar del sol en verano, cubrir de la helada en invierno. Con cariño, dura toda una vida, dandonos aire, flores y hasta comida. Si la olvidamos en el balcón, muere indefectible e irreversiblemente. La familia es una piedra. Algo pesado y algunas veces hasta molesto. La podés golpear y partir en pedazos, pero lo único que conseguís son más piedras con las que lidiar. Sin embargo, indestructible. Siempre va a estar, pase lo que pase. Sigue leyendo

Fujifilm Industrial 100

Carlos Casares

Hacía años que no sacaba fotos a color. Un buen día, hablando con un buen compañero de laburo, le comento que estoy en esto de hacer fotos con cámaras que llevan una tira de plástico adentro. Al par de días cae con un par de rollos vencidos traídos desde el mismísimo Japón, unos Fujifilm Industrial 100. Había leído hacía no mucho de esta película, y resulta que es un rebranding de otra película de Fuji, la Fujicolor 100, pero destinado a la venta en “bulk”, al por mayor, sólo en Japón. El primer rollo lo saqué con la querida Yashica de Mati, pero en el último cuadro se trabó la cámara y corté el rollo. Sin éxito busqué una casa de revelado que abriera la cámara; ninguna tenía cuarto oscuro. Lo único que se me ocurrió fue reciclar el viejo proceso de revelado que hacía hace unos años, para tratar de sacar alguna imagen en monocromo, pero no resultó. La película salió practicamente velada, con muy poca imagen rescatable. El escáner no es capaz de levantar nada, y algún día con paciencia volveré aún más atrás en el tiempo a sacarle fotos a los negativos, pero dudo que sea una tarea sencilla o útil.

Carlos Casares

Para el segundo rollo no me arriesgué, y lo cargué en la FM, sobreexponiendolo un punto (ASA50). El revelado lo hice en la esquina de casa, un local que siempre me ha dado buenos resultados, aunque esta vez el chasco me lo llevé por el lado del precio. Las 24 fotos en 10×15 costaron unos $260. Pensé que me habían estafado, pero buscando precios descubrí que no, que era pesos más pesos menos, lo que cuesta.

Carlos Casares

Me pareció interesante volver a pensar en colores, aunque (me) lleva mucho trabajo editar color en la computadora. Las copias en papel quedaron muy bien, por lo que traté de escanearlas directamente. Por algún motivo a descubrir, el escáner enfocó en las imperfecciones del papel, dejando desenfocado notoriamente el contenido. Los colores estaban bien, pero por más que tratase, siempre salían con frontfocus, por llamarlo de alguna manera. Contra todo lo que quería, empecé a escanear los negativos y tuve que lidiar con el color, tratando de que quedaran lo más parecidas a las copias en papel. Los resultados quedan a la vista. Logré conservar esos tonos verdes/azules de Fuji, aunque no creo que sea precisamente correcto.

Carlos Casares

Los colores de la piel son todo un tema, por lo menos para mí. No lo lograba con una digital, menos lo voy a lograr con una película vencida. Pero ahí está Rossi, compartiendo un mate como dos abuelos al sol.
Estoy medio escaso de palabras en esta fresca mañana preprimaveral de domingo, así que la voy a cortar acá nomás. Me gustó volver a sacar color, es raro, diría que hasta más alegre. Les dejo un link con el resto de las fotos en Flickr.

Carlos Casares

Gracias!