2015.Algarrobos

Hará un mes aproximadamente estuvimos de paseo por Casares y Car nos dijo de ir a la laguna de Algarrobos. Si mal no recuerdo fui una sola vez, hará poco menos de 20 años. La cuestión es que no cambió demasiado de lo que recuerdo, que es mas bien poco. Hay un grupo que está usando la laguna, charco de agua bastante olvidado por su poca actividad pesquera, para hacer kitesurf. Pero como el viento no ayudaba esa tarde, teníamos la playa para nosotros solos.

Al poco rato de llegar, se nos unieron Noe, el Sapito (long story) y un mucacho más que no recuerdo ni siquiera haberle preguntado el nombre. Siempre fui este manantial de cortesía social y buenos modales que ven acá.

No nos aventuramos en recorrer demasiado, nos urgía comer facturas de La Perla. Pero es un lugar super tranquilo para sentarse a tomar un mate, charlar y escuchar a los tucu tucu. No estos Tucu Tucu (que puede ser, vaya cada uno con su gusto), si no estos tucu tucu, que habitan todo el costado del camino.

También me quedé con ganas de visitar el pueblo de Algarrobos, que si mal no recuerdo tiene su encanto. Pero tengo la idea de repasar los pueblos casarenses a lo Farm Security Administration en futuros viajes.

Y acá arranca lo que quizás me pueda llegar a traer un problema o dos, si a los 4 lectores se les suman otros un poco peor intencionados. Ya regresando, pasamos por la puerta del cementerio judío de Algarrobos, el primero de la provincia, y el segundo del país. Un lugar histórico como pocos, prácticamente abandonado a la suerte de sus furtivos visitantes.

Las puertas abiertas, los pastos crecidos, ni una señal de alguien que estuviera cuidando el lugar. Solo los perros de un campo cercano metían un poco de ruido en el silencio esperable de un cementerio en el medio de la nada. Tuve que entrar.

Aparentemente fue pintado hace unos años, y se le puso un bonito cartel, pero hasta ahí llegaron las restauraciones. Los destrozos que se hicieron, ahí quedaron, como una marca de lo estúpido que podemos ser todos. Los que me conocen saben el poco interés que me genera la veneración a los difuntos, y la hiperrespetualidad que tantos profesan. Pero los que leímos el bendito librito rosa acerca de la Colonia Mauricio, sabemos que lugares como estos son las fundaciones del lugar que tanto queremos y llamamos casa. Que un grupo de adolescentes aburridos hayan destruido algo no es novedad, todos hemos hecho idioteces más o menos importantes, lo que me genera rechazo es que desde nadie quiso poner un mango para restaurarlo debidamente. Imaginé que gracias al revival pro-semita (aunque también anti) que nació con todo lo que no está pasando con Nisman, alguien miraría para atrás, y haría algo más que poner acaloradas opiniones (adornadas con =) para no caer feo) en cualquier red social. Parece que no.

Si les place, en Flickr hay subidas un par de fotos más para ojear.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s