6 años

NIKOND40

Este mes la D40 cumple 6 años.

Luego de 31029 disparos la máquina sigue andando tan bien como andaba cuando la compré. El dial (el único que traía, ahora traen 2, 3 o más) anda un poco cuando quiere, y la batería dura la mitad de las 450 fotos que podías tirar. Pero ahí está, el único integrante completamente fiel de mi nefasto equipo fotográfico. La cámara más aburrida y utilitaria que he usado. Hice todo lo que se me ocurrió, dejando muy pocas cosas afuera por ausencia de recursos. Todas las categórias clásicas (deportes, eventos, street), más las no tan modernas (timelapses, astrofotografía, lightpainting). Pero la cámara era un vil medio. Un cacho de plástico, litio, vidrio y cables sin alma que convertía una idea (robada, casi siempre) en un puñado de pixeles. Puñadito, si comparamos con cualquier celular actual que se precie.

Hoy la cámara tiene que ser una experiencia, y hasta deja de lado un poco el producto final. Si sos feliz usando esta cámara, las fotos van a salir bien. O no, no importa. No solo las modernas vintage, si no las vintage vintage. La película está teniendo, hace unos años, un renacer de nicho, de hipsters. Todos los que hagan fotografía en serio tienen y defienden una cámara química. Yo tengo 3. La búsqueda de la experiencia superó la de una buena foto. Cuando le compré la Nikon FM a un muchacho con un proyecto interesante le dije, medio en joda, que si pudiera sacar fotos, sin luego verlas, dárselas a otra persona, sería feliz. No es tan así, pero si. La D40 es transparente, anodina. Durante mucho tiempo sentí que no me pesaba, que todo lo que veía podía quedar registrado solo metiendo la mano en la mochila. Tenía sus cosas, sobre todo cuando compré el 50mm., que tuve reaprender a medir a ojo. De a poco me empezó a molestar, sobre todo cuando comparé la facilidad de tener un teléfono con una cámara “usable”. Tener que llevar la mochila o el bolso para todos lados, solo para hacer “record shots“. Tener que llegar a casa, y con toda la paciencia recorrer foto por foto, editarlas, preocuparme por el balance de blancos, el ruido, que Lightroom no se colgara. Subirlas a Flickr (o peor aún, a este blog) y que nadie las viera (que es la idea de hacer fotos, después de todo) Todo se resumió a un par de golpes con VSCO y subirla a Instagram.

Con esta cámara, siento, hice fotografía en serio. Me preocupé pura y exclusivamente a hacer fotos. Recorrer la ciudad en la que estuviera y fotografiarla. Mirando a través de la cámara. Las cosas cambiaron: revelo mis propios rollos, me compré un escáner así no me dejo la espalda en tratar de fotografiar negativos (con la D40, dicho sea de paso), hice desaparecer al blog, hago muchas menos fotos, y pruebo muchas menos cosas. Hacerse viejo, que le dicen.

Y preveo un futuro en que, alimentado por la nostalgia (como el presente), se rescaten viejas cámaras digitales, tesoros de la era dSRL pre 2012, surjan blogs (porque esos no se mueren mas, supongo) que charlen de tal o cual modelo, analicen alternativas a baterías que ya casi no existan, aparezcan mecánicos mezclados con hackers que reparen la electrónica y la lógica de estos bichos, mercados negros de partes robadas.

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5 thoughts on “6 años

  1. Me pasó algo parecido con mi D60, quedó guardada para dar paso a la menos sofisticada cámara de plástico que uso ahora. Es que me encanta usar películas de 120.

  2. Estuve viendo precios de TLRs aunque en este momento no tengo presupuesto. Quería hacer un trueque entre mi D60 y alguna Yashica…

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