Hasta luego, y gracias por el pescado

Este juntadero de años que arrancó allá por el 87 se estaba transformando en un puñado de fotos viejas y yo apenas lo sabía. Tenía que cambiar.

Una mañana de marzo de 2009 me desperté y entendí que tenía que dejar de vivir una y varias mentiras. Bajé y de mi frente para afuera el mundo seguía igual que siempre, el celular ese que llevaba de lunes a viernes y sonaba cuando menos lo quería seguía en el bolsillo derecho y la Nikon con olor a nuevo era un juguete. Pero de la frente para atrás y hasta la nuca, ahí donde casi siempre había viento y alguna que otra teta, se estaba armando un nudo de categoría 5. En escala del 1 al 3. Primero tenía que recibir una lección: si quiero que algo cambie, el único que puede cambiarlo soy yo. No lo saqué de un libro de autoayuda ni en un sobrecito de azúcar. Me parece que fue una mezcla de budismo para turistas y una película de Disney. Una mala.

Segundo fue pensar qué hacer. ¿Capitalizar?, no, no estaba listo. Tenía que saber mas de lo que se incluso ahora. ¿Entrar al mercado inmobiliario de la manera en que solo los que tenemos un sueldo por debajo del mínimo sabemos? Eso, ni un peso. Y una tarde, o noche, o mañana estuve charlando, y eso a lo que le metía argumentos resultó ser lo único que podía ser. La única manera era pedir favores. Muchísimos.

Pero acá estoy. A un día de irme a estudiar fotografía como pueda e intentar estirar este ahorrito mísero que cada día se achica más aunque no lo toque, hasta que alguien se apiade mi flaco curriculum y me de trabajo. Que tampoco lo pido regalado, ahí estaré poniendo la cara en cuanto sitio de búsqueda laboral encuentre (hace meses que lo hago) y mangueando clasificados para ver si algo de lo que aprendí durante este largo tiempo de dibujar caños sirve.

En estos dos años de constante marabunta neuronal, otras cosas salieron a la luz. Me limpié de amistades que no me ayudaban, aunque algunas las extraño. Aprendí que el miedo sirve si uno se le pare enfrente para cagarlo a trompadas, aunque se pierda la mayoría de las veces. Dejé de querer y me dejé querer. Intenté achicar el número de fotos que siempre quise hacer y no me animé. Y aunque son cientas, me voy con otras miles.

Se me ocurren varios párrafos mas de verborrágica catarsis, pero que las fotos que vendrán hablen por ellas y por mí.

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4 thoughts on “Hasta luego, y gracias por el pescado

  1. Encima que estos días ando sensiblona… me hacés lagrimear!!
    Qué lindo post, qué linda vida… te admiro (sabés que siempre lo hice) y te deseo la mejor cosecha de todo lo que siembres.

    Un abrazote fuerte y espero los resultados con ansias! 🙂

  2. En el Siglo XIX, el economista ingles Keynes, dijo, aplicado a su teoria de libre comercio y que hoy toma vigencia en otro plano: ELEGIR IMPLICA RENUNCIAR. ELEGISTE y RENUNCIASTE. Ahora sos dueño y responsable de tu destino. La mejor…

  3. Que los exitos te acompañen y sean cada vez mas, hermano.
    Aqui estará esta creciente familia para acompañarte y darte una mano en todo lo posible, cuando lo necesites y cuando no tambien.
    Y felicitaciones por este gran paso que diste. En verdad es grande.
    Un eterno abrazo.

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