La fotografía como resultado, o como experiencia?

Un poco inspirado por una terna de entradas escritas por fvalenciano, otro poco por noches de un insomnio más tenaz que de costumbre y por empezar a ultimar detalles de la compra de mi primer DSLR, me han estado surgiendo algunas ideas acerca de qué me mueve a la hora de salir de mi casa cámara en mano.

Mi afición a la fotografía no es más que eso, una afición, un hobby, algo que hago para desestresarme. El producto, el resultado de este hobby sólo me sirve, llevado al extremo del pragmatismo, para ocupar espacio en disco, o de carne de Papelera de Reciclaje. De horas frente al monitor, y de algún que otro dinero gastado. ¿Vale la pena gastar un poco mas de plata en una cámara con mejores prestaciones? O con lo que tengo me debería ser suficiente. Durante dos años lo fue…

Y acá entra en juego la segunda opción en la pregunta que uso de título: La experiencia. El hacer la foto. La satisfacción que me da agarrar una cámara e intentar transmitir algo a través del uso de la misma, el proceso que conlleva elegir la apertura, la velocidad, enfocar, encuadrar, esperar a que el sujeto en cuestión se deje fotografiar y, por qué no, el post-procesado, el ajuste de la imagen obtenida, supera con creces al resultado obtenido de todo esto. Cuando me esfuerzo por hacer algo y lo logro me emociono muchísimo, pero esa emoción no está ligada intrínsecamente al producto, sino a la producción.

En el caso de la fotografía analógica es mucho más palpable lo que quiero decir. Uno juega al alquimista, queriendo transformar la luz en una imagen impresa, valiéndose de la química y la física. Y aunque se conozcan absolutamente todos los pasos por los que pasa nuestra película, se espera con ansias el revelado para saber si nuestros conocimientos sirvieron de algo, o si el azar metió la cola.

Merienda

Y es por esto mismo que decidí, luego de dar innumerables vueltas (perdón mocho), comprar una réflex digital. Mi compacta me ha dado muchas alegrías a lo largo de estos dos años y se ha bancado estoicamente mis peripecias. Pero a la hora de “producir”, el –así y todo amplio– surtido de configuraciones y modos que otorga se me están haciendo escasos. Estas falencias pueden ser cubiertas por la Pentax, pero mi veta nostálgica termina en la practicidad, y la fotografía digital es la solución.

Estoy ansioso de poder experimentar con el raw, con un sensor mucho más sensible, con una mejor óptica, con controles mas avanzados. Si sale todo bien, los resultados los tendrán acá y podrán juzgar ustedes mismos.

Escultura parecida a mi viejo de joven//Probando el flash.

Gotas un día de junio.

Merienda:frasco y taza.

(Fotos pre-blog)

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2 thoughts on “La fotografía como resultado, o como experiencia?

  1. Tras una ardua caminata por el desierto, el aviador y el Principito hallaron un pozo. Pero no un pozo como los que existen en el Sahara, este era un aljibe. Con roldana y con cuerdad. El principito estaba sediento.

    “Levanté el balde hasta sus labios. Bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. El agua no era un alimento. Había nacido de la marcho bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era buena para el corazón, como un regalo. Cuando yo era pequeño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas formaban todo el resplandor del regalo de Navidad que recibía”

    (fragmento de El Principito)

    Que ves cuando ves una foto?

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