“Historia de un hombre abandonado en la barra de un bar mezquino”

Sólo me dejaste
en aquel bar mezquino.
Sólo me dejaste
abrazado a ese pinqüino.

Sólo me dejaste
con el animal de porcelana.
Tú me abandonaste
por un profesor de ikebana.

Cantinero! Este vino no es añejo,
ni creo que sea cabernet,
mas bien parece fernet,
o algún Toro Viejo.

Me echan a patadas
me pegan en los meñiscos,
quiero olvidar a esa tarada,
¿no habrá un vasito de pisco?

Miro escrito en la puerta,
ya tirado en la vereda,
un cartel que decía:
“No se queda el que protesta”.

Levanto mi vaso tembloroso,
levanto mi vaso con dolor.
Veo todo borroso,
¿por qué me dejaste Leonor?

[Escrito una calurosa noche de diciembre, allá en el 2005, cuando todavía tenía creatividad]

Nobleza obliga, posteado con anterioridad en Producciones Jocosas por un servidor.

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4 thoughts on ““Historia de un hombre abandonado en la barra de un bar mezquino”

  1. Hermosa Poesía. Considero que sos excelente escribiendo, porque sos simple, y la simpleza es hermosa. Aca dejó algo que escribí hace un tiempo, cuando me encontre una foto de la mujer que fue la dueña de su pasado y ocupa todas sus anécdotas. Es basicamente, la expresión de triteza cuando pienso que lo que se percibe se almacena y rescata en la memoria, condenandonos a recordar lo indeseable.

    Estatua.

    “Ahora siempre voy a tener una estatua en mis memorias; algo que aparece esporadicamente y me desordena las formas lingüisticas, las alucinaciones.
    De alguna forma ahí esta: remembranza inmóvil y pueril que no sucumbe al olvido, con cierta deshonestidad, harto frecuente parece desdibujarse con los influjos de la dicha; esa dicha ambigüa que mezcla la concreción y la inconsistencia; esa dicha a modo de “salvación”, que restringe una que otra tumba. Pero ahí esta esa estatua que radica en el centreo de mi psique, ya es una huella mnémica que fortalece la cólera en tiempos de histeria, que confirma el estupor febril cuando tropiezo con el recelo.
    Parió un espejismo la desintegración de esta caricatura, esta estatua pintoresca que no hace otra cosa que opacarme… Pero tengo memoria.”

    Jui…. fue un pensamiento que tuve guardado en mi sangre, ahora lo expresó por este medio!
    Te quiero mi morocho candente!

  2. Faaa! que bien escribimos algunos eh!
    Veo sus estilos, el mio y capáz que si unimos nuestras cabezas tiene que salir algo genial. Jajaja! seguro.
    Me encanta como escribe Melisa, siempre me gustó, y también me gusta mucho como escribís vos Pedro.

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