Sumotori – Gail Tsukiyama

No soy un gran lector de libros, aunque me gusta leer algo todos los meses, o cuando el presupuesto me deja. Y como hacía tiempo que no leía algo (creo que lo último fue en marzo, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) decidí gastarme unos morlacos la última vez que fuí a Capital en brolis.

Mi biblioteca es bastante monotemática: en su mayoría son autores japoneses bastante conocidos. Y aunque quería arriesgarme, y comprar alguna otra cosa, decanté por lo conocido. Uno fue La pandilla de Asakusa, de Yasunari Kawabata del cual hablaré más tarde (cuando lo termine de leer) y el otro es el que nos compete en esta entrada: Sumotori. Los dos los compré en una librería de esas sin puertas, llamada Edipo, sobre calle Corrientes, creo. Estaba buscando otro libro, Tokyo Blues de Haruki Murakami, pero como no lo encontré, decidí buscar alguna otra cosa. Una antología de Asimov me llamó la atención, pero giré mi cabeza y ví este colorado libro asomando entre otros títulos. “Otro de japoneses…” pensé. Y lo compré.

Cuando llegué al departamento, con la mochila llena y la billetera pidiendo clemencia, me dí cuenta que el autor era autora. Y por qué hago incapié en este detalle? Pues porque obviando Harry Potter, no he tenido éxito leyendo escritoras. Y para los que crean que soy un machista degenerado, siempre me pasa que, sin saber de qué sexo era el autor, estos libros no me gustaron. No sé… Quizás sea la manera de describir las cosas, no tengo ni idea.

No sin temor a haber gastado plata al pedo, como me ha pasado, me puse a leerlo esa misma noche. Debo decir que, al parecer, solo he tenido mala suerte, porque esta historia me atrapó desde el vamos. Esta californiana, hija de una china y un japonés hawaiano describe de una manera tan bella y, a la vez, cruda que me cautivó. La historia se centra en un par de hermanos huérfanos que viven con sus abuelos. Y mas especificamente, en uno de los niños, Hiroshi, un aspirante a luchador de sumo. Comienza en el año 1939, cuando Hiroshi tenía 11 años, y contínua hasta mediados de los años 60´s, mostrando el modo de vida de Tokio y alrededores durante la pre guerra, la guerra misma y la post guerra. Debido a que la historia la cuentan los que ganan, me he llevado muchas sorpresas leyendo este libro puesto que dice muchas cosas que en los libros de historia no se ven. Lo duro que fue para los japoneses vivir en la época de guerra y luego, en la ocupación yanqui, y la manera en que es contado, son increíbles.

Cada palabra que usan en japonés es luego definida, asi que uno no se pierde de nada por no entender este idioma. Aunque resulta un poco cansador que haya ciertos términos que son explicados siempre que son usados.

Mas allá de eso, la lectura es sencilla, y tiene muchos detallecitos de la vida nipona que siempre son bienvenidos. Sobre todo por este enfermito de la cultura japonesa…

Y lo bueno que tiene es que no solo habla de nuestro amigo Hiroshi y su complicado ascenso al grado máximo de los sumotoris, si no también de la vida de muchos otros personajes que se van agregando a la historia, y terminan dandolé sentido al eje principal y, por momentos, teniendo mayor importancia.

Recomendable.

Anuncios

One thought on “Sumotori – Gail Tsukiyama

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s