Calculo que esto es aprender

Mas miro esta y el resto de las fotos que hice este tiempito y mas me aburren. O le encuentro defectos, o se me hace muy evidente que están tironeadas de los pelos. Esta sin ir muy lejos, la saqué en el Starbucks del Abasto intentando enfocar sin ver. Obviamente el encuadre no fue el mejor, pero quedé bastante sorprendido al haber adivinado tan bien la distancia a la que estaba esta mujer. Pero más veces la miro, mas veces me doy cuenta que no es nada, solo una prueba. Y que la publico como para no perder la costumbre y no porque merezca ser mostrada. La emperifollo, le acomodo el ángulo, algo de viñetas, algún preset medio pulenta y a la internetta.
Pero la foto sigue siendo lo que arrancó siendo.
Asi y todo hay algunas cosas que me gustan. La mujer tomando un café sola, algo que me gusta hacer de vez en cuando. La muchacha de la derecha con su vieja Dell. Los reflejos en los vidrios, que multiplican la cantidad de lámparas que realmente hay. La iluminación en general. Algo me hizo no borrarla en primer lugar.
Tarea para el hogar: Empezar de una buena vez por todas a querer hacer las fotos, y no dejar que la suerte lo haga.
Starbucks Espresso Roast
Ahhh café… Qué haría si tus propiedades despertativas cuando el celéfono laboral canta antes de las 10 de la mañana? O esas tardes de fresquito que se cuelan cada vez con mas regularidad en el calendario. O simplemente en una noche como esta, en que el Writer es acompañado por una pequeña selección de jazz y esa ventana de Messenger que jamás se cierra asi no estemos diciendo nada.
Tardó en llegar, pero lo hizo justo cuando empezaba a hacer frío. Y aunque aún no pude probarlo como corresponde, mis primeros intentos de hacer un café respetable están dando sus frutos. Hoy por primera vez tomé uno digno de llamar “no-aguado”. Y estoy contento. El olor y sabor es el que sale de esas tazas gigantes que nos tomamos cada vez que podemos, pero al fondo se siente ese ahumadito, esa quemazón que no está en el más zonzo Latte o Mocha. Quizás por mi manera de prepararlo, quizás porque lo lavan bastante en sus locales, el asunto es que está bueno. No es gourmet, no está traído del corazón de Colombia, ni cuesta 100 dólares la bolsa de 250gr. porque murieron 3 egipcios en la expedición de cosecha, pero es tomable, y con gusto.
Se agradece enérgicamente al proveedor de nobles bebidas.
A propósito, si, en casa comemos muchos fideos, tomamos mucho mate, y tomo mucha chocolatada.
Nikon D40
Como ya di a entender en esta entrada, y confirmé en esta otra, uno de los motivos por los cuales viajé a Capital este fin de semana fue para ir a buscar una Nikon D40.
El épico viaje que emprendí a la hora de elegir cámara arrancó hace ya unos cuantos meses, cuando quise seguir con la tradición y comprarme una Pentax. Pero los precios eran bastante altos, y eso de tener que encargar a EE.UU., pagar y rezar para que el avión no se prenda fuego, no me agradaba. Pasaron los meses, y a la Sony le sacaba jugo a más no poder. Hasta hace poco, que volví a las andanzas y encontré una Canon usada. Me había envalentonado bastante, pero me convencieron de que me compre una nueva, que la diferencia no era tanta. Así es como decanté por la reflex más barata que se encuentra hoy por hoy en el mercado: la Nikon D40. Luego de hacer una ardua investigación en lugares muy recomendables como quesabesde.com y dpreview.com, me terminé de convencer: es lo que necesito y lo que puedo.
Ansioso, el lunes por la mañana me subí al subte, luego a otro, y allí estaba, esperándome en una oficina de Palermo casi casi Belgrano. Con ganas de hacer el unboxing yo mismo, corrí al primer café que encontré, siendo este un chetísimo Starbucks en Federico Lacroze y 3 de febrero. Subí a la planta alta, hice un par de pruebas e hice la que considero mi primer foto:

Hice mas de 200 en los dos días en los que estuve jugando en Capital, pero vengo medio lerdo pues estoy aprendiendo a usar el Lightroom para trabajar con los raw. Prometo que para esta tarde, o noche, tenga subida algunas.
Foto cortesía de Dani.

