Una noche en el Colón

Del lado de afuera.
Pero igual la pasamos muy bien sacandonos fotos en ese ambiente tan extraño que nos propuso la plaza del Teatro Colón recién estrenadita, una espesa niebla que nos acompaña hace semanas, y de invitados especiales: Car y Diego, quienes no tuvieron mejor idea que venirse de vacaciones a Capital…



Noches

Siempre intenté evitar de cualquier manera el mandato familiar de acostarme a las 10 de la noche. Desde hacerme el zonzo y poner cara de “yo no fuí” mientras en la tele decían que había terminado el horario de protección al menor, hasta entreabrir un centímetro la puerta de la habitación que compartía con mi hermana para ver lo que estuvieran viendo mis viejos. Lo mío definitivamente no era dormir.
Quizás mi primer grito de independencia fue un domingo a la mañana. Ya gozando de la soledad de mi ático me levanté más temprano de lo habitual, bajé para hacerme una chocolatada y ver la previa de F1. Mientras miraba, recordé un par de televisores de 4″ en blanco y negro que mi viejo había comprado durante el 1 a 1 en Europa (o acá, la verdad es que no me acuerdo) y que estaban olvidados en algún lado. Cacé papel y lápiz y diseñé un puenteo en el cable de Cablevisión dirigido hacia mi habitación, justo encima. A mis viejos no les pareció mala idea y así pasé de acostarme religiosamente a las 22, a colgar mirando programación trasnochadora en esa pantalla poco más grande que la de un celular. Desde Waku-Waku en Canal 9, a las pelis de frota-frota que daban a las 2 de la mañana en América. Noticieros del campo a las 6, o South Park los sábados a la noche.
Pese a que inicialmente toda esta cuestión giraba en torno al bendito aparato audiovisual, y aunque parezca contradictorio, el hecho de empezar a trasnochar hizo que empezara a leer. Así conocí a Harry Potter, a Juan Salvo y a la infinidad de personajes que aparecían en el Lazermail. De a poco la computadora reemplazó al televisor, y la llegada de la banda ancha lo dejó como segunda opción cuando no había nadie con quien chatear. Encontré gente que compartía ese gusto, y más de una vez nos dimos cuenta que ese 5to termo de mate era más bien un desayuno y merecía unas facturas.
Hoy, la perspectiva de estar en estado de zombie durante toda la mañana en la oficina, y el cansancio que genera vivir en esta ciudad, hacen que no pase de las 12 sin estar entre sábanas.
Aún así, no son pocas las veces que me desvelo gracias a una buena conversación, una cena tardía, o una siesta inesperada. Es en esos momentos que me deleito con un edificio en silencio, con la media luz de una lamparita incandescente, la lenta respiración de Sari y el 41 intentando adelantarse al semáforo.
Grande de muzza

No era exactamente pizza lo que comimos esa noche, aunque tenía los ingredientes básicos.
Esta es una de esas fotos que tenía ganas de hacer, pero que por uno u otro motivo nunca hice. De noche, con lluvia, colores, reflejos, un par de personitas, la incomodidad, el apuró y decir “pucha, me gusta”.
Que la semana siguiente me la haya pasado moqueando y medio muerto en una cama no le quita el gustito, ojo.
Navidad with Stella
![]()

Una noche cualquiera, pero con regalos.
Dani no está-navidad-1563
Estefy y Nico-navidad-1559
yo by Dani-navidad-1587 (no, no consumo nada ilegal)
Egresación/Egresamiento/Egreso
El pasado sábado 20 fui invitado a la fiesta de egreso de Sol. La muchacha terminó el secundario y ahí estuvimos firmes para festejar con ella. Desde acá, si no se lo dije, se le agradece el haberme dejado infiltrarme.
Algunas de las varias fotos que hice esa noche.
Sol y Nico bailando el vals. Quizás la mejor foto que tenga de estos dos individuos.
Laura, la tía loca que todos tienen.
La partuza, en pleno auge. La música dejó que desear pero la iluminación fue genial. Comida de calidad “evento” y bebida libre. Se portaron bien con ese último detalle…
Jaz y Nico con un flashazo sincronizado en manual de una manera casi casi mágica. Cuando ví la foto pensé “changos, le pegué de pedo”.
Y una sosa foto al terminar nuestra la noche, aprovechando la velocidad elegida en la foto anterior. “Tiene que funcionar 2 veces…”
Algunas cosas que me dí cuenta al día siguiente: 1.- Qué viejo que estoy. 2.-Cómo extraño tener una cámara compacta. 3.-A veces me haría falta un lente más luminoso. 4.- ¿Por qué todos hablan tan fuerte? ¿Y qué necesidad tienen de ir tan rápido?… Qué viejo que estoy.
Fortuito encuentro nocturno

Eran las 2:30am de hoy (para esa gente que cree que el día arranca a las 0:00) y me agarró calor. El “plano del año” estaba finiquitado hacía rato, y estaba mandando un extenso y melodramático mensaje mientras me paseaba por el living. Corro la cortina para sentir un poco la fresca brisa nocturna y a unos 6 metros veo un par de gatos. Uno es el que en casa conocemos como Garfield (o el gato amarillo), propiedad de algún vecino y enemigo número uno de mi perro. El otro un completo desconocido. Cuando me ven los saludo (es de mala educación espiar) y Garfield al parecer me reconoce porque se me queda mirando un rato hasta que decide irse. El desconocido viene derecho hacia la ventana y de un salto se sube al alféizar. Intento sacarle una foto con el celular, pero es casi imposible porque no se queda quieto. Pongo a prueba mi suerte y voy a buscar la cámara a mi cuarto, intentando hacer el mínimo de ruido. Cuando vuelvo el gato estaba sentado, como esperándome. Le saco algunas fotos, pero el tejido del mosquitero confunde al pobre enfoque y no pego una. Salgo a la vereda y resulta que este simpático extraño resulta ser extraña, y por la forma en que se frota por mis tobillos, deduzco que no estaban conversando exactamente del clima con su ahora ausente compañero…

(Por favor no presten atención a mis pies de habitante de la Comarca)
El fresquito y la hormonal buena onda de la gata me borraban de a poco las horas de AutoCAD. El frustrante cansancio iba siendo suplantado por un más acogedor sueño. La gata se divertía con la lámpara de la cámara y me seguía a donde fuera. En un momento levanto la vista y lo veo al amarillo, investigando la situación. Nobleza obliga; me despedí de los dos y volví a mi casa. Terminé el mensaje que estaba escribiendo, bajé las fotos y me hubiera quedado ahí mismo editándolas, pero el miércoles se presentaba igual de abrumador que su precedente martes, así que di por finalizada la jornada dando un nuevo vistazo por la ventana, esta vez, vacía.

gatita noctámbula-5795
gatita noctámbula-5804
gatita noctámbula-5807
Perspectiva corregida

“Segunda” foto que hice el martes. ¿Qué estaba tramando en el patio? Recuerdo haber llevado una tijera y… No, ni idea. La cosa es que iba de regreso y me gustó lo que ví. Mi familia todavía pone cara rara cuando me ve medio corriendo por la casa con el trípode bajo el brazo y la cámara bamboleándose vertiginosamente en el hombro.
También debe ser la segunda vez que utilizo el pequeño tutorial de dZoom para corregir la perspectiva. La diferencia entre la original y la (apenas) corregida es increíble. Unos toquecitos en Fototienda y la foto cobra mucha naturalidad.
Puerta del lavadero-5431 (muy similar a Puerto Madero, ahora que lo leo en voz alta. Sí, leo mis post en voz alta)
Sil me tiró la posta, poner la foto original.
Hamacas amarillas
Estas son las hamacas a las que no se subió Luci en la foto anterior. Esta plaza es una de mis favoritas de Casares. Es fea, y poco funcional, pero es la única con luces blancas, que le dan un aspecto metálico y frío a todo.
Si amaina la fresca y esto no es gripe, seguro vuelva a hacer un par de fotos más.
Me duelen las piernas
Es que le dí duro al pedal para llegar hasta ahí antes de que termine de oscurecer.
Todo el día estuvieron estas nubes rodeando la ciudad, pero justo se me ocurrió fotografiarlas a última momento. Armé el bolsito, cacé el trípode y salí como tiro buscando algún lugar medianamente alejado… Medianamente terminó significando cruzar la ruta.
Esta es la única foto rescatable, de un total de 6 que logré hacer antes de que la cámara se quedara sin batería; qué nabo que soy. Pero más allá de que la foto haya quedado bien o no (a mi me terminó gustando), me ayudó a descubrir lo sucio que estaba el sensor. Ahora tiene más suciedad, pero menos visible.
Próxima adquisición: kit de limpieza, y un kilo de pulso.
tormenta avanza sobre el campo-4965
Fotos con ruido
Pegandolés un poco con el primer editor de fotos que tengamos a mano, podemos hacer cosas interesantes con una foto que iría a parar a la papelera. Y no, toquetear una foto no es faltarle el respeto.
B&N con el método que mejor tengan montado, contrastar la curva de tonos todo lo que se pueda, enfocar y clarificar (Filtro/Paso Alto/250) a gusto.
Ramas y lámpara.
4L
Tamizando un poco las fotos que hice este fin de semana me topé con esta inusualmente nítida toma en movimiento.
Belleza Renault se une al Citroën cafetera.
Cumpleaños
Un par de regalos adelantados y media docena de mensajes me hicieron arrancar mi cumpleaños. No soy un fanático de esta fecha. Y tampoco es que no me guste, definitivamente lo considero otro día más. Al que preguntara, hace 2 meses ya tenía 22 años. Quizás no es que no me guste, es sólo que siempre odié tener gente en casa. Gente a la cual hay que atender en calidad de “visita”. Las personas que frecuentan mi casa saben perfectamente dónde está el baño, el mate con su respectiva yerba y pava, el encendedor y las galletitas. En la heladera puede que haya cerveza y en el aparador maní o algún que otro saladito. Que se manejen pues.
En fin, así me recibió otro 19 de abril, sentadito frente al monitor, tomando café y buscando la vereda del sol, como de costumbre.
Franciscanas y medias a rayas… oh yeah.
Esperando la carroza
Qué hago a las 3 y media de la mañana en una estación de servicio abajo de la lluvia? Ah, cierto, el micro…
El museo de la vida – Boludeando un sábado
Tres grandes obras que reflejan el sentir humano y la profundidad que se puede alcanzar gracias a la fotografía, arte mecánico/digital que, a diferencia de otras ramas del arte como la pintura, necesita de artilugios tecnólogicos cada día más complejos para realizarla.
Tres fotos mostrando que todavía somos tan pelotudos como cuando nos conocimos. Todo enmarcado en un asadito que puso en la mesa el señor Esteban Cagiao.
Sin más dilación, nos abocamos a ellas.
A las fotos, que las intros son aburridas.

Esta obra nos muestra el ostracismo y el egocentrismo que se logra en la oscuridad de una sociedad cada vez más ambigua.
Nico boludeando con una vincha-linterna-LED digna de un minero geek.

Con esta el autor ha querido demostrar que el alcohol y otros vicios nos alejan cada día más de la verdad. Y lo demuestra sutilmente con la inclusión de un personaje difuminado, una mujer dudando, mirando a la nada perdida en interrogantes.
Brindando con el mocho platense, cerveza negra, nada de stout ni otra mariconeada. Negra y punto. Mientras, Estefy se mastica un dedo.
Aquí podemos ver que la velocidad de la información a veces es tan avasalladora que no nos damos cuenta que los medios de comunicación masiva incentivan actitudes lascivas y contra toda naturaleza humana.
Genial la foto que engachó Nico, fotógrafo de la noche. Esos labios colorados y carrrnosos se deben al post-procesado, Damián todavía no se maquilla mucho.
Luci
Hace un montón que no boludeaba con los chicos. Hoy estuve un rato con un par de ellos mirando el partido de Del Potro y después nos fuimos a la plaza.
Luci en la plaza con luces de colores





