Japanese Doll

Son tan ridículos de querer tener el mismo fondo de pantalla que yo?. Sientansenn en comodidad de hacerlo bajandoló desde este link. En resoluciones para 16:9 o 4:3. Hay una intermedia, creo que la 16:10, pero me olvidé de hacerla y ya subí el archivo a Dropbox. Lola.
Encuentro Solidario por Japón
Ese domingo planeaba quedarme sentado en el departamento poniendo al día mi lista de películas que quiero ver, pero se me dio por preguntar a ver qué se hacía. Así fue como medio de casualidad, terminé en el Encuentro Solidario de la Argentina para Japón (ponele nombre), viendo bailes griegos, japoneses, argentinos y un desubicado hablando de una Cristina y una Hilda.
Las fotos que, para variar, nada tienen que ver con lo que pasó en el escenario.







Jardín Japonés en blanco y negro
La primer foto es la peorcita. Pero algo me gusta.
Estuvimos el domingo dando una vueltita por el bello Jardín Japonés, un lugar en donde tranquilamente me sentaría con un libro, la cámara y pasaría mi vida.
(esta foto es mi favorita)
Mañana, o cuando se me cruce, algunas fotos en color. Mal color. Planeo tener una temporadita en blanco y negro.
Meiko Kaji – Flor de la masacre

Últimamente estoy escuchando poca música. Un poco debido a que ando a las apuradas con el trabajo, otro poco porque no tengo muchas ganas. Mayormente porque no tengo ganas. Pero un álbum se ha colado en el reproductor y permanece firme dando vueltas una y otra vez. Hablo de Zenkyoku Shu de Meiko Kaji. En este disco aparecen sus dos temas más conocidos en occidente, Flower of Carnage y Urami Bushi, temas compuestos para la película Lady Snowblood y la serie Sasori The Scorpion respectivamente, en las que ella actuó, puesto que su carrera principal fue durante muchos años la de actríz. Pero no son conocidas por esto, sino por ser parte de la banda sonora de Kill Bill Vol. I y II, inspiradas bastante en el papel que ejecuta Kaji en la ya mencionada Lady Snowblood.
Pero la primera vez que escuché Flower of Carnage (修羅の花 – Shura no Hana) no fue en la película de Tarantino, sino en un barsucho (fotolog desactualizado hace 2 años…), recomendando por el muchacho que me tatuó hace ya unos cuantos meses. Ahí, entre copas que van y vienen, escucho este tema y digo “debe ser viejo…”, me voy hasta la puerta en donde estaba el dueño con sus amigos tomando whisky en unos sillones y le pregunto qué era. “Meiko Kaji, de Kill Bill” me tira el hombre con corte mohicano sentado en el capot de un Taunus hecho mierda. Lo anoté rápido en el teléfono dado que el Jack Daniel´s ayuda bastante a que se me olviden las cosas.
Así que en definitiva recomiendo el bar para aquellas personas con cortes mohicanos y múltiples tatuajes, el disco para esos que, como yo, les gusta irse lejos tanto en el tiempo como en el espacio, y también recomiendo bancarse mis fotos de fotos porque hice unas cuantas y me encantan.
Flores y mosca en mi pequeña Francia, blanco y negro. (Vale de wallpaper)
Justicia de un hombre solo – Akira Yoshimura
El fin de semana pasado terminé de leer un libro que mis viejos me trajeron de Tandil en junio del año pasado. Sí, me tomé mi tiempo. Por esa época me había comprado Sumotori más otras lecturas, y cuando las terminé, ya no quería saber nada más con japoneses. Aún así tardé mucho en leerlo.
Esta novela transcurre en Japón, finalizada la Segunda Guerra Mundial. Las tropas aliadas toman el país, y entre las numerosas directivas, ordena la detención de todos los sospechosos por crímenes de guerra para someterlos a juicio. Takuya, un teniente del ejército imperial desmovilizado, es citado por haber obedecido una orden de sus superiores, ejecutar a prisioneros norteamericanos. A sabiendas de que esos mismos superiores estaban desentendiendosé de haber dado esa orden, y que el veredicto iba a ser, con toda seguridad, un corto recorrido al patíbulo, emprende una huida que lo llevará por los lugares mas devastados de su país y de su cabeza.
Gracias a la forma de escribir de Yoshimura nos adentramos en la mente de Takuya, sufriendo con él el hambre, la desolación y la paranoia. Se describen escenas crueles, pero reales, en las que se ve a un pueblo aterrorizado, sin presente ni futuro.
Lindo libro, medio lento a veces, pero plagado de detalles culturales que agradan, una forma de describir casi científica y una melancolía muy japonesa. Un libro de los míos.
Comiendo con palitos
El plan del lunes a la noche era ir al cine a ver Watchmen. Desde que leí el comic hace unos meses estoy como loco esperando a verla, y esta era una buena oportunidad. Con Estefy y Dani estuvimos tomando un “café” en el McCafé del Abasto, el de mayor rotura de tazas desde que el payaso loco anda vendiendo hamburguesas. Llegó Nico del laburo, toqueteó la cámara, que todavía no la había visto, paseamos un rato, y cuando llegamos al patio de comidas era buen momento de hacer uso de él. Recorrimos los locales hasta que uno que siempre me llama la atención, logró capturarme: Sensu Sushi. Uno de estos restaurantes en donde si un japonés comiera diría “uy, qué es esto con forma de sushi?”. Pero aunque sea era distinto a las tradicionales superwooperultraburguers. Me pedí un “Bento 2” y me lo zampé a dos manos (el que está al principio).
(este era el de Nico)
Jamás había comido salmón crudo, o cualquier otro pescado, pero estaba bueno. El arroz era un arroz como me lo hace mi vieja, pero mas pegoteado, y el pollo era agriDULCE. Todo muy rico, la verdad, y sano.
(by Nicholas)
Telescopio para celular
(click en la imagen para el link)
Alguna vez leí acerca de uno para el iPhone, pero gracias a Tau, encuentro este aparato que sirve para sacar foto e lejo´ con cualquier tipo de teléfono.
Por lo que se ve en las imágenes, el trípode es uno de esos que te vienen casi de regalo, pero el artilugio principal es el soporte en donde va apoyado el celular, que monta un lente de 8x con su aro de enfoque y lineas rojas que aseguran una visión superior!!
A propósito, deliro por los celulares ponjoides.
Totoro
Totoro es el personaje de una de las películas más conocidas de Hayao Miyazaki, Mi vecino Totoro (となりのトトロ, Tonari no Totoro). Lejos, es uno de los personajes mas tiernos de toda la animación habida y por haber, e imagen del Studio Ghibli. Recomiendo esta película, está genial.
El mounstrito este lo saqué de cubeecraft.com, en donde tienen cantidad de diseños. Me bajé un Jack (de Nightmare Before Christmas) para mi hermana, un Spike Spiegel (Cowboy Bebop) y un honguito de Super Mario. Hay unos de Futurama que también están buenos, pero no me va a alcanzar el escritorio para tanta huevada papeldoblada. Ya bastante con los Domos (1 y 2)
Para los que vean el monitor, estoy usando To-Do-DeskList, para ver si puedo acordarme de las 2 tonterías que tengo que hacer.
2CV en Tokio
Es sabido por la mayoría que soy un japónfilo. A eso le cruzás la fotografía y Flickr y tenés horas de procrastinación a todo trapo.
Uno de los grupos que más visito (aunque hace rato que no entraba) es TOKYO INSIDE 東京インサイド, una recopilación impresionante de muchos fotógrafos que residen en el país del inodoro parlante que perciben y muestran en sus imágenes cómo se vive en ese planeta aparte que es Tokio.
A lo que iba, que entre tanto divague, hice dos párrafos. Buscando un nuevo wallpaper para mi escritorio, me doy una vuelta por el ya mencionado grupo y encontré esto.
Un precioso Citroën 2CV adaptado para oficiar de cafetería ambulante. Genial.
La foto la sacó ihsusta52, quien tiene muy lindas fotografías.
El arte de tararear en silencio
Definitivamente, los japos están volando a alturas estratosféricas. Por la falta de oxígeno, digo.
Japanese Karaoke! por InfiniteSword
[Gracias al mocho por su aporte trasnochado]
Kit Kat
El señor FValenciano tuvo la buena onda de enviarme vía correo volador un paquete con Kit Kat de surtidos sabores. Qué son los Kit Kat? Una oblea recubierta de chocolate. Una gansada, si te lo tiran así nomás. Pero resulta que en Japón tienen una variedad de sabores increíble. Desde sabores "tradicionales" como banana y sandía, hasta té o tarta de queso con arándanos (¿?).
Me mandó unos cuantos sabores, que los disfruté todos. Algunos me gustaron mucho, como el "Caramel Macchiato", algo así como la cruza entre un McFlurry de McDonalds y un café con leche y caramelo. Otros no tanto, como el Muscat of Alexandria, que no es ni más ni menos que uva blanca. También me mandó un par clásicos, y el sabor era similar al de los huevos Kinder…
Espero que mi agradecimiento no llegue transformado en un pastiche marrón.
Sumotori – Gail Tsukiyama
No soy un gran lector de libros, aunque me gusta leer algo todos los meses, o cuando el presupuesto me deja. Y como hacía tiempo que no leía algo (creo que lo último fue en marzo, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) decidí gastarme unos morlacos la última vez que fuí a Capital en brolis.
Mi biblioteca es bastante monotemática: en su mayoría son autores japoneses bastante conocidos. Y aunque quería arriesgarme, y comprar alguna otra cosa, decanté por lo conocido. Uno fue La pandilla de Asakusa, de Yasunari Kawabata del cual hablaré más tarde (cuando lo termine de leer) y el otro es el que nos compete en esta entrada: Sumotori. Los dos los compré en una librería de esas sin puertas, llamada Edipo, sobre calle Corrientes, creo. Estaba buscando otro libro, Tokyo Blues de Haruki Murakami, pero como no lo encontré, decidí buscar alguna otra cosa. Una antología de Asimov me llamó la atención, pero giré mi cabeza y ví este colorado libro asomando entre otros títulos. “Otro de japoneses…” pensé. Y lo compré.
Cuando llegué al departamento, con la mochila llena y la billetera pidiendo clemencia, me dí cuenta que el autor era autora. Y por qué hago incapié en este detalle? Pues porque obviando Harry Potter, no he tenido éxito leyendo escritoras. Y para los que crean que soy un machista degenerado, siempre me pasa que, sin saber de qué sexo era el autor, estos libros no me gustaron. No sé… Quizás sea la manera de describir las cosas, no tengo ni idea.
No sin temor a haber gastado plata al pedo, como me ha pasado, me puse a leerlo esa misma noche. Debo decir que, al parecer, solo he tenido mala suerte, porque esta historia me atrapó desde el vamos. Esta californiana, hija de una china y un japonés hawaiano describe de una manera tan bella y, a la vez, cruda que me cautivó. La historia se centra en un par de hermanos huérfanos que viven con sus abuelos. Y mas especificamente, en uno de los niños, Hiroshi, un aspirante a luchador de sumo. Comienza en el año 1939, cuando Hiroshi tenía 11 años, y contínua hasta mediados de los años 60´s, mostrando el modo de vida de Tokio y alrededores durante la pre guerra, la guerra misma y la post guerra. Debido a que la historia la cuentan los que ganan, me he llevado muchas sorpresas leyendo este libro puesto que dice muchas cosas que en los libros de historia no se ven. Lo duro que fue para los japoneses vivir en la época de guerra y luego, en la ocupación yanqui, y la manera en que es contado, son increíbles.
Cada palabra que usan en japonés es luego definida, asi que uno no se pierde de nada por no entender este idioma. Aunque resulta un poco cansador que haya ciertos términos que son explicados siempre que son usados.
Mas allá de eso, la lectura es sencilla, y tiene muchos detallecitos de la vida nipona que siempre son bienvenidos. Sobre todo por este enfermito de la cultura japonesa…
Y lo bueno que tiene es que no solo habla de nuestro amigo Hiroshi y su complicado ascenso al grado máximo de los sumotoris, si no también de la vida de muchos otros personajes que se van agregando a la historia, y terminan dandolé sentido al eje principal y, por momentos, teniendo mayor importancia.
Recomendable.


