Cinemagraf
Hoy refrescó y no necesité el ventilador. Hasta la ventana abierta me molestaba. El verano ya está adentro nuestro y cualquier baja en la temperatura nos hace creer necesarias las bufandas, pero si este clima se presentara en junio saldríamos en bermudas y ojotas. Algún auto pasando por la casi siempre concurrida avenida, el chirrido agudo y débil de la heladera, sonidos de canillas tan lejanas que parecen mentira. Me levanto de la cama a ver por la ventana, un helicóptero pasa más bajo que de costumbre. Por los colores, la dirección y el horario, siempre pienso que es la presidente de todos y todas volviendo a casa, pasando por encima de los que se toman el 41. De vez en cuando el eléctrico se acerca por detrás del edificio de Telecom, aunque está llegando la hora en que pasan cada vez menos hasta no pasar. Escucho fuerte las teclas de la compu mientras los dedos de mis pies asoman por detrás de la pantalla. Casi podríamos decir que estoy en silencio. Un bien raro, bien raro.
Una tarde estaba sentado en el subte y me quedé viendo el techo, mirando como las luces pasaban siempre una atrás de la otra, dibujando un abanico y de vuelta a la oscuridad. Recordé las veces que andando en auto me quedaba mirando cómo los árboles y las lámparas pasaban como si fuera un eterno bucle solo cortado por una esquina, un semáforo o una caca de paloma. Siempre quise filmar eso. Hacer un gran video de cosas pasando una y otra vez. Con mi cámara y mi presupuesto lo único que podía hacer era sacar muchas fotos, una atrás de la otra y armar un timelapse cámara en mano, quizás un gif como armé aquella vez. Pero la luz que me llama la atención siempre es mala, y como casi todo, nunca tengo ganas. Tiempo después explotó en la internetta la moda de los cinemagraph. Yo no sabía cómo lograrlo, ni la estética, no quiero decir que me robaron la idea o que pensé esto mucho antes de que se pusiera en onda, no soy tan hipster. Los engendros fotográficos estos son casi escalofriantes. Esto es un paisaje de edificios como cualquier otro, pero los que tienen gente son realmente espeluznantes. Hay un silencio que nos pone incómodos, pero que a la vez nos da paz. Como cerrar la ventana.
Arq.

Se me volvió a dar esto de prestar atención a los lugares en donde vivimos o trabajamos. No se si el día de mañana esto se termine transformando en un trabajo con principio y final, pero siempre me interesaron las líneas tan geométricas de los edificios y las perspectivas que pueden generar a nivel del piso.
Reconozco que es sumamente aburrido, y el mejor ejemplo es que esté subiendo solo esta imagen. Junté varias similares y se me cerraban los ojos. Incluso intercalé alguna que saqué en el Planetario el pasado domingo y ni así funcionaba el asunto. Es una de estas fotos que quedarían bien de fondo de pantalla o colgada en una pared en un tamaño ridículo, pero así y todo pasaría sin pena ni gloria. Y quizás por eso siempre terminé autocensurando mis fotos de edificios, que a pesar de que muchas de ellas me gustan, son un verdadero bodrio.
Cancha de bochas

Si si, debajo de ese silo nuclear ruso de costado, esta aberración arquitectónica/ingenieril que solo mantiene su forma gracias a (probablemente) algún que otro hechizo del nivel potteriano, hay una cancha de bochas.
Parece que tenían frío los muchachos…
Edificios III

edificio y señora-3496
[Actualización: Luego de una escasamente extensa investigación, descubrí que es el Hospital de Clínicas]
Edificios II
Desde uno de los tantos bondis que nos tomamos. Parece un depósito, o algo por el estilo, pero algo me dice que hay gente viviendo ahí.
Edificios I
La fotografía de arquitectura es una de mis favoritas. Primero que nada por la estrecha relación que existe con la fotografía callejera; siendo las construcciones a la gente, como lo que la sabana a los leones. Es nuestro hábitat, para bien o para mal. Y segundo porque es parte de mi trabajo el documentar edificaciones, y aunque en el 99% de los casos se traten de casas sencillas, le he tomado cierto gustillo.
Es por eso que le voy a dedicar una categoría entera a este género, comenzando con el departamento de Estefy, como le decimos cariñosamente a la tenebrosa sede de la Facultad de Ingeniería, sobre Avda. Las Heras, Recoleta.
Puerto Madero
El martes pasado estuve paseando por Puerto Madero con Daniela, haciendo tiempo para encontrarnos con Estefy. Nunca había ido, habiendo estado en Capital muchas veces. Es un lugar muy lindo, tranquilito, con sus bares caros y locales de comida extranjeros. Todo excesivamente turístico, vamos. Pero para boludear un rato, juntarse con alguien para mirar el río, vale.
Esta es la torre Repsol-Ypf, la más alta de Capital Federal, hasta donde tengo entendido. Parece sacada de otro país, como la mayoría de las edificaciones que hay por la zona.
Como ya no se utiliza de puerto comercial, estas grúas quedaron obsoletas, pero no las quitaron, las repintaron, las iluminaron y ahora son parte del ambiente. De noche es un paisaje aparte esta pequeña zona. Todo está iluminado, los barcos flotando amablemente, la gente yendo y viniendo…
No creo que pueda llegar a vivir en un lugar así. Demasiada gente trajeada y con caras de importancia. Más allá de que jamás podría pagar los alquileres que se pagan en zona, lo veo como un lugar para pasar un rato, hacer muy buenas fotos, y volver a la vida real. Es una lástima que se haya gastado tanto dinero en esas pocas hectáreas, sólo para que turistas y gente bien se sientan a gusto. Ojalá todos los barrios se sientan así de seguros, aunque sea. 