.2012

Qué añito. Aunque todos los años, mas o menos a esta altura, escriba algo con olor a balance, la verdad es que no los hago. Los hago para escribir algo con mediano significado acá en este humilde blog. Una cosa lleva a la otra y termino pensando en los qué, los cómo y los por qué de las cosas que fueron pasando desde la última vez que escribí la entrada de Nochevieja.
Pasaron unas cuantas cosas. Aunque por la cabeza me pasaron muchas mas. Escucho a la mayoría decir que este 2012 se deshizo rapidísimo, cosa que he dejado mas de una vez en claro que no termino de entender. No entiendo de fechas, no me es natural. Anoche volvíamos en un 41 a medio fundirse hablando de eso, de que no entiendo qué significa que sea 20ypico de diciembre de tal año. Todo conspira para que segmentemos nuestras vidas en clusters de 365 días uno al lado del otro creyendo que el tirar un almanaque expía culpas. Y pese a que le encuentro muchas falencias a esa manera de existir, de a poco me abrazo a la idea de tener un punto de principio y uno de final. Una meta. Eso que hace un tiempo tampoco lograba entender por fin lo estoy asimilando. Las cosas empiezan y terminan, no son ni fueron eternas. Me aterra al punto de transformarme en una masa amorfa de lágrimas saber que termina, pero por otro lado me hace pensar en que estoy bien. Que quizás este sea uno de mis mejores momentos, y como humano que aparentemente soy, tengo miedo de que termine.
Crecer, que le dicen.
Tengo la mitad de una heladera, un colchón bordó (no pienso escribir bordeaux), muchas ganas de andar en bicicleta, de sacar fotos, de tener otros horizontes enfrente mío, y de discutir con problemas nuevos. Quiero ver cosas que no vi, escuchar discos de jazz que no escuché jamás y dejar de cruzar por el medio de la calle. Ufff, la de libros que me falta por leer. Anoche cociné arroz integral por primera vez asi que, como ven, no necesita arrancar un año nuevo para hacer cosas nuevas.
Lo único que espero de este nuevo paquetito de meses que nos regala el repuestero o imprenta amiga nos una un poco mas. La división a filo de hacha que nos están imponiendo solo construye murallones. Y en este pale blue dot no tenemos lugar para tremendas manifestaciones arquitectónicas.
Besos, abrazos y saludos para mi mamá que me mira por Facebook.
[Si, ya se que falta una semana todavía para Año Nuevo, pero entre viajes y tandas de ropa por lavar, no voy a tener tiempo de escribir] [Siii, que la puedo programar para que se publique el 31 a las 23:59, pero va a andar dando vueltas ahí en el WordPress y la voy a querer cambiar y… no jodan]
.2011

Arranqué el 2011 sabiendo que iba a terminar. De alguna manera u otra este día iba a llegar y yo, con mucha seguridad, iba a estar escribiendo esto. Teclear estas palabras, en esta mesa, este 29 de diciembre, no es algo que no esperara. Es más, podría decirse que lo planeé.
De la cantidad de cosas que pensé e imaginé, no planeé que de los 345 días que llevo al día de la fecha morando esta ciudad, solo pasé 15 sin trabajo. Trabajo que incluso he llegado a disfrutar, aunque eso se deba en su mayoría a la gente que tengo alrededor en esa oficina. No a toda, pero si a mucha. Descubrir que soy capaz de hacer y no hacer tantas cosas fue interesante, y va a seguir siéndolo, porque va a seguir pasando. Pensé en que iba a aprender mucho, pero no creí que iba a tener los maestros que tengo. Hice de todo pero no tanto como imaginé, en eso mi cabeza tiene mucha cancha. Irme de este techo que tanto hizo por mantenerme abrigado era la idea, solo que no pensé que me iba a ir así (lo dulce y lo amargo). No me creía capaz de causar tanto daño o tanto bien. Aunque imaginé que cuando volviera a mi pueblo iba a ser bajo los lineamientos de visitas a veces obligadas o a veces por simple deseo, todavía me cuesta descubrir lo lejos que quedó Kansas.
No me quejo. Fue quizás el año que más me marcó de estos 24 y pico que llevo pisando tierra. El 2002 perdió por olvido, el 2005 fue único, pero este fue el inicio. Con este empezó algo que no creo que pueda frenar ni yo, ni la cantidad de miedos que tengo en la mochila. Miedo a cosas que no llegaron, cosas que no fueron tan graves.
¿Cómo sigue esto?. Estas semanas vi cómo se cerraban muchas cuestiones pendientes, y cómo con ellas, se abrían otras. Calculo que el 2012 será pelear con este nuevo paradigma. Los bondis ya los sé tomar, me perdí lo suficiente en el subte, logré que no me balearan en una esquina por $2. La metrópolis no tiene muchos más aces bajo la manga. Esta vez mi rival es otro, y tiene una ventaja: vivió detrás del espejo toda mi vida y me odia por dejarme este bigote y esta panza.
Saludos a mis 4 lectores, incluso a esos que llegan al blog buscando “calle” en Google. Espero que el 2012 termine mas o menos un año después de que arrancó, y podamos cometer los excesos que nos parezcan adecuados para festejar que la peleamos tanto o más que el pasado 2011.
Chinos [supongo]






Estaban en el pre-festejo del Año Nuevo Chino, por lo que hay muchas chances de que sean chinos.
Felíz 2010!!!!
Eso, desde acá conmemoramos la muerte de miles de calendarios con este .gif.
A saber, la pizarra blanca es parte de un microondas, y a mi me encantan los gif.
Felíz Año Nuevo!!
Altamente más festejable que la Navidad, el Año Nuevo debe ser la fiesta que más me gusta. Es como el reviente, el tirar la casa por la ventana con más de un motivo. No quiero ponerme a escribir mucho, porque voy a terminar diciendo más o menos lo mismo que puse para el 24-25, pero si Navidad puede entristecer a la gente, Año Nuevo puede causar más de una depresión aguda con pronóstico de bunging jumping sin bunging. Acá arranca lo de ver el vaso medio vacío o medio lleno. Para algunos esto de fin de año es eso, el fin de algo, y para otros es el principio de otra cosa. Vamos, que es un número nomás.
No me gusta hacer balances del años, cómo lo viví, qué hice, qué no hice, qué debería haber hecho… Si no lo pensé en el momento de mandarme (o no) la cagada, no sirve de mucho meditarlo ahora. Por lo menos a mí no me sirve.
A mediados de año me propuse cambiar de trabajo a principios de 2009. Pero dada las situaciones actuales, creo que voy a seguir en mi trabajo actual y esperar a que las cosas se compongan. Y ese es un buen ejemplo de porqué no me gusta tampoco ponerme metas, y hacer balances, y demás: no podemos controlarlo todo.
Es por eso que este Año Nuevo hay que festejarlo a lo grande, para olvidarnos de todo un rato, y así arrancar el 2009 con un poco más de onda y positivismo. Asi que a beber, que se acaba el mundo, y si manejás, dejá el auto en casa.
















