La Plata

Lunes. Desde noviembre que no pisaba tierra platense. Usualmente es para tomar unos mates con la flia Zánzero, pero esta visita a Marquitos se la debía hace ya un año y pico. Aprovechando el fin de semana largo, estirado hasta el jueves gracias a un señor de blanco y un hisopo ridículamente largo, nos tomamos un micro con el aire acondicionado a todo trapo hasta La Plata, y de ahí caminamos por 4 hasta el edificio con ladrillo visto.
No hay fotos de la picadita que nos pusieron enfrente Marcos y Mariana porque estaba muy entretenido devorándola, pero si del paseo que vino a continuación.


Porque en La Plata todo tiene números.

Marquitos

Mariana, quien ya ha demostrado en varias ocasiones que odia que le saquen fotos, pero ahí sale toda sonriente sin más.




Las Flores–Cosas
Totalmente aleatorio.





Prometo esmerarme más para la próxima, estoy completamente desenfocado.
Las Flores – Gente
El fin de semana pasado estuve en una ciudad que me recordó mucho a Casares, Las Flores. Viajé junto a mis compañeros del curso de fotografía y el profesor, Luis Martín. Estas son algunas de las pocas fotos que hice.



Eduardo, fotógrafo de Las Flores y amigo del profe.

Brillito!

El dueño del único almacén de ramos generales que queda en Rosas, un pueblo con 15 habitantes cercano a Las Flores.

Matías y su Minolta

Luis

Alejandro, Luis, Matías, Mariana y un servidor.
Un par de viajes

Pese a que me sobraron motivos para usar la cámara y hacer catarsis, este mes hubo poco que mostrar. Una mezcla de cosas quizás hicieron que no me interesara por hacer fotos, asi que me dí unas pequeñas vacaciones medio obligadas. Pero este fin de semana y el próximo se vienen 2 viajes que van a resultar interesantes. El primero es a Las Flores, un pueblo que no se dónde queda ni cómo se ve, pero vamos a ir con los compañeros y el profesor del curso. Como idea nueva, decidí no buscar información de ningún tipo del lugar, a ver con qué me choco. El segundo es Casares, a votar. De interesante no tiene mucho a primera vista, pero va a ser la primera vez que vuelva solo y van a estar muchos amigos que no veo hace bastante tiempo. Habrá que ver qué surge de esto.
Tengo muchas cosas por fotografiar, por contar y por ver, pero no se por dónde arrancar.
Lo mismo, pero en blanco y negro con el contraste alto


Un poco de desortodoxia clásica. Eso anda faltando. Me anda faltando.
(casi) Solos

Estas cosas me lleva más tiempo notarlas de lo que uno esperaría. Pese a que lo viví y lo disfruté, tuve que llegar y ver las fotos para decir que acá había algo. Tuve que chocar con más de un problema rutinario para encontrar esto. Y es que caminando por esa arena fría uno sentía que pisaba algo que no era suyo, ni de las pocas personas que la usaban. La playa es del verano, del gentío, de los choclos y los salvavidas. Son esos 15 días que nos dan para hacernos sentir libres de ir a donde queramos ir, y hacer lo que queramos hacer, los que la hacen vibrar y sentir viva. O eso es lo que uno cree.
Pero la verdad es que la playa tiene otra velocidad, otro momento muy diferente que, pese a las apariencias, es mas suyo que el ajetreo de enero. Es cuando se convierte en proveedora, en cementerio, en atajo, en el mejor de los livings o en una trampa para personas con medias.




Way up

El monitor tuvo un altercado con el piso y su amiga inseparable la gravedad, por lo que momentáneamente estaré editando desde la notebook. Esta la última a color que hago, es imposible.
Rojo

Un poquito de color, que es viernes!. Valió la pena sobrevivir esta semana. Ya tengo el vil plástico el cual será estrenado hoy (espero), me anoté en el curso de fotografía documental de Motivarte, tuve trabajo fuerte lo cual me da ese extra de energía (pero me la quita acercandose las 10 de la noche), y un par de cosas más.
Me voy a cepillar los dientes, ta luego.
San Miguel del Monte
El sábado a la tarde me tomé un micro a San Miguel del Monte, a pasar el fin de semana con Sari y sus viejos. Cosas para contar miles, pero un día nos juntamos, tomamos unos mates y les cuento.
Ahora les dejo unas fotos que hice la mañana del domingo bien tempranito.

Esos son bigüás. Son muchísimos, son enormes, hacen ruidos raros y cagan de a medio kilo por vez.


A veces tengo ganas de tener un lente bieeeeen cortito.

Un buen día volverá el color.
Gente de juicio

Flete
Tres fotos de una mañana que pasamos en unos juzgados sobre Diagonal Norte, creando uno de los mejores episodios alternativos de Seinfeld de la historia.

Manco

Apuro
Smoke break


Estrenamos resolución con estas dos mujeres que salieron del laburo para fumarse un fasito.
Ya estaba podrido de verme al costado envuelto en una bufanda, sin nada que decir, ni tampoco sabía qué poner como para tapar el hueco, asi que sidebar querido, su ruta. Y de paso le damos más lugar a las fotos.
Ah, acá debajo, una actualización de la foto anterior, un poco más mareante.
Calculo que esto es aprender

Mas miro esta y el resto de las fotos que hice este tiempito y mas me aburren. O le encuentro defectos, o se me hace muy evidente que están tironeadas de los pelos. Esta sin ir muy lejos, la saqué en el Starbucks del Abasto intentando enfocar sin ver. Obviamente el encuadre no fue el mejor, pero quedé bastante sorprendido al haber adivinado tan bien la distancia a la que estaba esta mujer. Pero más veces la miro, mas veces me doy cuenta que no es nada, solo una prueba. Y que la publico como para no perder la costumbre y no porque merezca ser mostrada. La emperifollo, le acomodo el ángulo, algo de viñetas, algún preset medio pulenta y a la internetta.
Pero la foto sigue siendo lo que arrancó siendo.
Asi y todo hay algunas cosas que me gustan. La mujer tomando un café sola, algo que me gusta hacer de vez en cuando. La muchacha de la derecha con su vieja Dell. Los reflejos en los vidrios, que multiplican la cantidad de lámparas que realmente hay. La iluminación en general. Algo me hizo no borrarla en primer lugar.
Tarea para el hogar: Empezar de una buena vez por todas a querer hacer las fotos, y no dejar que la suerte lo haga.
Iaijutsu

Y como para cortarla finalizar con lo que fue la visita al Jardín Japonés, tengo que mencionar la exhibición de Iaijutsu que pudimos ver bajo el marco del Budo Taikai, organizado por la Fundación Cultural Argentino Japonesa. Acá puse a prueba mis (pocas) habilidades para enfocar medianamente rápido. El 18-55 con su abertura f/5.6 (a 55mm.) no iba a ser la mejor opción, asi que calcé el 50mm. f/1.8 y a tirar como loco. Primero probé con la abertura máxima, pero era imposible. Con 2.8 y 4.0 salvé unas cuantas, pero de las 30 que habré sacado ahí adentro, estas 4 son las mejorcitas.

El profesor Carlos Guillermo Loffreda.

Parecía salido de una obra kabuki el hombre…

Cuando saqué la foto se me ocurrió pensar que tranquilamente esa cara podría ser la última en ver… Y me dió un poco de cosa.
Sueltas del Jardín Japonés
Las fotos son las obvias, las obligadas. Y ese debe ser el motivo por el cual me gustan todas, y no puedo decidirme por una cantidad escueta. Es por eso que zampo acá otra tanda de imágenes completa y absolutamente inconexas, y espero poder continuar con mi fotobloguismo monoteísta pronto. (La carpa)
La flor
La escena
El abrazo en el puente
La señora
Prohibido sacar fotografías (¿?) Biblioteca
El gato
Jardín Japonés en blanco y negro
La primer foto es la peorcita. Pero algo me gusta.
Estuvimos el domingo dando una vueltita por el bello Jardín Japonés, un lugar en donde tranquilamente me sentaría con un libro, la cámara y pasaría mi vida.
(esta foto es mi favorita)
Mañana, o cuando se me cruce, algunas fotos en color. Mal color. Planeo tener una temporadita en blanco y negro.
Tandil – Época de quesos

Lloren chicos, lloren. Muy linda la sierra, los cascotes, el cafecito mirando al valle, pero la posta está acá. Época de quesos es uno de los muchos lugares donde se pueden comprar y probar una insana variedad de quesos, chacinados y embutidos aka “Picadeeeeta”. Esta casa, que en sus inicios fue una posta para viajantes, tiene 150 años y es un lugar para recorrer un buen rato.
Pero a lo que íbamos, el morfi.
Tandil – Monte Calvario
Cuando terminamos de contemplar lo contemplable en El Centinela, marchamos hacia Monte Calvario. Allí, entre una fauna de perros y religiosos nos podemos topar con escenas bellamente esculpidas del Via Crucis. Pero digamos que lo gordo está ahí atrás, con el señorote colgadazo.
Tandil – Cerro El Centinela

Importante cuestión rocosa ahí toda relajada sobre su pequeña base. Fue el único lugar al que dije Quiero ir. Principalmente porque está algo alejado de la ciudad y se nota, tanto en las vistas como en la cantidad de gente. Además me parecía bastante más interesante que un monumento a una piedra que se cayó.
Otras fotos, abajito.









