Justicia de un hombre solo – Akira Yoshimura
El fin de semana pasado terminé de leer un libro que mis viejos me trajeron de Tandil en junio del año pasado. Sí, me tomé mi tiempo. Por esa época me había comprado Sumotori más otras lecturas, y cuando las terminé, ya no quería saber nada más con japoneses. Aún así tardé mucho en leerlo.
Esta novela transcurre en Japón, finalizada la Segunda Guerra Mundial. Las tropas aliadas toman el país, y entre las numerosas directivas, ordena la detención de todos los sospechosos por crímenes de guerra para someterlos a juicio. Takuya, un teniente del ejército imperial desmovilizado, es citado por haber obedecido una orden de sus superiores, ejecutar a prisioneros norteamericanos. A sabiendas de que esos mismos superiores estaban desentendiendosé de haber dado esa orden, y que el veredicto iba a ser, con toda seguridad, un corto recorrido al patíbulo, emprende una huida que lo llevará por los lugares mas devastados de su país y de su cabeza.
Gracias a la forma de escribir de Yoshimura nos adentramos en la mente de Takuya, sufriendo con él el hambre, la desolación y la paranoia. Se describen escenas crueles, pero reales, en las que se ve a un pueblo aterrorizado, sin presente ni futuro.
Lindo libro, medio lento a veces, pero plagado de detalles culturales que agradan, una forma de describir casi científica y una melancolía muy japonesa. Un libro de los míos.
Watchmen – Moore y Gibbons
Con las imágenes, trailers y demás avances de la nueva película que Zack Snyder está dirigiendo, la cuál estrenará el año que viene, se me ocurrió leer Watchmen.
Watchmen es un comic que DC Comics editó por primera vez en el 86 y fue escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons. Cuenta de 12 tomos los cuales fueron reeditados en un único tomo que, según nuestra enciclopedia favorita, ayudó a popularizar el formato de novela gráfica. Pero qué tiene esta historieta que las hace resaltar tanto de las demás? Visto de lejos, con el poco conocimiento que cualquiera puede tener acerca del mundo de los comics, es otra historia de un grupo de superhéroes que tiene que luchar contra algún loco que quiere destruir el mundo. Sí, basicamente es eso, pero está lejos de la Liga de la Justicia. Muy lejos.
No soy muy bueno dando reseñas, lo más que puedo hacer es recomendar a todos los les gusten las historias detectivezcas, con acción, los litros de sangre suficientes y las idas y vueltas de guión habidas y por haber.
Este pitufo gigante te hace sacar canas verdes
Me gustó mucho cómo las historias secundarias (y terciarias?) se cruzan y tienen mucho que ver con la primarias, dandolé sentido real a esto de que se acabe el mundo. Porque vamos, los superhéroes siempre quieren evitar la guerra mundial o la extinción de la raza humana, pero la habitual participación del ciudadano de a pie no es mas que un grito de terror, o ser rescatado por el enmascarado de turno. También es interesante que todos los personajes tengan pasados igual o más caóticos que los villanos, y por consiguiente, la frase garabateada en la pared con aerosol “Who watches the Watchmen?” cobra significado.
Leanlá y esperen a que la película le haga justicia. Ja.
Compras nerds
Como para ahorrar espacio en la mochila, el viernes se me ocurrió ya ir comprando lo “obligado”, es decir, los dos números de Vagabond que me faltaban para estar al día y el número 1 de Dragon Ball. Sí, han oído nuestras súplicas e Ivrea comenzó a editarlo en un formato muy cómodo y a un precio escalofriante, sobre todo teniendo en cuenta que son 42 tomos, y que promediando el manga, los precios van a estar de vuelta por las nubes. Pero bueno, si puedo llegaré hasta la Patrulla Roja o hasta el primer campeonato de las artes marciales…
La Ciudad Subterránea – Fabiana Barreda
Este precioso libro de fotos me lo regaló sin que yo supiera Matías. Recordando un poco, me dí cuenta que me lo había prometido hacía meses, pero yo me había olvidado por completo. Para variar.
El muchacho se vino unos días a su pueblo natal, y compartimos unos cafecillos y horas de conversación y puesta al día. Me gustó mucho verlo, hacía tiempo que no hablabamos de nuestras cosas, de nuestros proyectos, de nuestras vidas…
El libro está editado en 1998 y cuenta con mas de 30 fotografías tomadas por Fabiana Barreda en diferentes líneas del subte de Buenos Aires, durante los años 1997 y 1998. También hay breves textos de varios autores que suman mucho.
Está bárbaro, y descubrí algunas fotos similares a las mías, así que estuvimos viendo lo mismo pero con 10 años de diferencia.
Gracias Matu!!!
Sumotori – Gail Tsukiyama
No soy un gran lector de libros, aunque me gusta leer algo todos los meses, o cuando el presupuesto me deja. Y como hacía tiempo que no leía algo (creo que lo último fue en marzo, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) decidí gastarme unos morlacos la última vez que fuí a Capital en brolis.
Mi biblioteca es bastante monotemática: en su mayoría son autores japoneses bastante conocidos. Y aunque quería arriesgarme, y comprar alguna otra cosa, decanté por lo conocido. Uno fue La pandilla de Asakusa, de Yasunari Kawabata del cual hablaré más tarde (cuando lo termine de leer) y el otro es el que nos compete en esta entrada: Sumotori. Los dos los compré en una librería de esas sin puertas, llamada Edipo, sobre calle Corrientes, creo. Estaba buscando otro libro, Tokyo Blues de Haruki Murakami, pero como no lo encontré, decidí buscar alguna otra cosa. Una antología de Asimov me llamó la atención, pero giré mi cabeza y ví este colorado libro asomando entre otros títulos. “Otro de japoneses…” pensé. Y lo compré.
Cuando llegué al departamento, con la mochila llena y la billetera pidiendo clemencia, me dí cuenta que el autor era autora. Y por qué hago incapié en este detalle? Pues porque obviando Harry Potter, no he tenido éxito leyendo escritoras. Y para los que crean que soy un machista degenerado, siempre me pasa que, sin saber de qué sexo era el autor, estos libros no me gustaron. No sé… Quizás sea la manera de describir las cosas, no tengo ni idea.
No sin temor a haber gastado plata al pedo, como me ha pasado, me puse a leerlo esa misma noche. Debo decir que, al parecer, solo he tenido mala suerte, porque esta historia me atrapó desde el vamos. Esta californiana, hija de una china y un japonés hawaiano describe de una manera tan bella y, a la vez, cruda que me cautivó. La historia se centra en un par de hermanos huérfanos que viven con sus abuelos. Y mas especificamente, en uno de los niños, Hiroshi, un aspirante a luchador de sumo. Comienza en el año 1939, cuando Hiroshi tenía 11 años, y contínua hasta mediados de los años 60´s, mostrando el modo de vida de Tokio y alrededores durante la pre guerra, la guerra misma y la post guerra. Debido a que la historia la cuentan los que ganan, me he llevado muchas sorpresas leyendo este libro puesto que dice muchas cosas que en los libros de historia no se ven. Lo duro que fue para los japoneses vivir en la época de guerra y luego, en la ocupación yanqui, y la manera en que es contado, son increíbles.
Cada palabra que usan en japonés es luego definida, asi que uno no se pierde de nada por no entender este idioma. Aunque resulta un poco cansador que haya ciertos términos que son explicados siempre que son usados.
Mas allá de eso, la lectura es sencilla, y tiene muchos detallecitos de la vida nipona que siempre son bienvenidos. Sobre todo por este enfermito de la cultura japonesa…
Y lo bueno que tiene es que no solo habla de nuestro amigo Hiroshi y su complicado ascenso al grado máximo de los sumotoris, si no también de la vida de muchos otros personajes que se van agregando a la historia, y terminan dandolé sentido al eje principal y, por momentos, teniendo mayor importancia.
Recomendable.
