Puerto Madero

No, esto no es un render que robé de alguna página de arquitectura. Ese aspecto artificial, creado, es propio del lugar. Las cosas parecen puestas a propósito. Y lo están. Fueron elegidas por un grupo de varias decenas de arquitectos y demás profesionales para que ese pedazo de río ganado, otrora un lugar horrible para estar más de media hora sin un facón en el cinturón, se convierta en una postal de una ciudad que no existe, sin un alma, custodiada por un gusano amarillo que no hace más que ser visto. Los puentes que se corren a modo de fortaleza, argumentando ser móviles para dejar pasar botes grandes, son la única manera de llegar desde el nudo de humanos y cemento que habitamos el resto.