Archivo para Julio 2008
Sin sacar fotos; falta de inspiración
No sólo no estoy sacando fotos, si no que tampoco escribo nada, ni leo nada. Estoy trabajando en un par de proyectos grandes y el tiempo libre que me queda lo uso para visitar a los amigos que vinieron por las vacaciones de invierno.
Apenas escucho música mientras que el AutoCAD me consume el poco cerebro que me queda. El televisor habla de una película que ví miles de veces hace mucho tiempo, mientras espero que alguien venga a despegarme del teclado.
Y hablando de música, ultimamente estoy escuchando mucho de Yoshida Brothers. Un dúo ponja que toca el shamisen, un instrumento de cuerdas tradicional de Japón. Mezclan sonidos modernos con antigüos y dá por resultado música muy interesante. Un claro ejemplo es este.
Es todo un tema lo de la inspiración. Y a mí como me llegó se fue, y si no la aproveché en el momento, fuí. Voy a intentar hacer lo que alguna vez leí en Foto Microsiervos, pero ahora no, no tengo ni tiempo ni ganas.
Seguiré escuchando música que no entiendo, y dibujando cosas que entiendo menos.
Buenas noches.
El Ateneo
Algunas fotos que hice el martes 8 de Julio durante mi estadía en Capital Federal en El Ateneo, la segunda librería mas linda del mundo, según The Guardian.
En pedo un jueves
Whisky barato.
Es así. Pensé volverme temprano. Pensé escribir algo mas bien sentimentaloide, cargado de bosta, pero resulta que no. Me he tomado unas birras con los chicos en el departamento de un amigo al cual no veía hace rato, he escuchado música alegre que me ha abierto al medio la cabeza y me he tomado un whisky, que por más alcohólico que suena, siempre hace bien.
El Tanque
Pensaba también escribir algo acerca de que mi hermana ya llevó las fotos a su empresa, y que ya estoy oficialmente participando en el concurso pero… se me olvidó todo lo que pensé escribir. Asi que a joderse. Tampoco voy a leer los feeds porque ya bastantes huevadas comento como para encima sumarle que ahora tengo un motivo para escribir las ya mencionadas huevadas.
Mañana seguro me llamen a las 8 para laburar, porque tienen la puta costumbre de joder un viernes…
Cabe aclarar que 1.- estoy usando por primera vez el Windows Live Writer para escribir en el blog y todavía no le agarro la mano, aunque es bastante sencillo. Y 2.- Cualquier falta ortográfica, que me la chupen, estoy mamao.
El Chino
Y ahora que recuerdo… Creo que leí algo acerca de un blogger escribiendo ebrio… Ikusuki, la rompés pibe, es mi dosis casi diaria de boludismo crónico.
Escribiendo se me está yendo un poco el pedúnculo.
Sumotori – Gail Tsukiyama
No soy un gran lector de libros, aunque me gusta leer algo todos los meses, o cuando el presupuesto me deja. Y como hacía tiempo que no leía algo (creo que lo último fue en marzo, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) decidí gastarme unos morlacos la última vez que fuí a Capital en brolis.
Mi biblioteca es bastante monotemática: en su mayoría son autores japoneses bastante conocidos. Y aunque quería arriesgarme, y comprar alguna otra cosa, decanté por lo conocido. Uno fue La pandilla de Asakusa, de Yasunari Kawabata del cual hablaré más tarde (cuando lo termine de leer) y el otro es el que nos compete en esta entrada: Sumotori. Los dos los compré en una librería de esas sin puertas, llamada Edipo, sobre calle Corrientes, creo. Estaba buscando otro libro, Tokyo Blues de Haruki Murakami, pero como no lo encontré, decidí buscar alguna otra cosa. Una antología de Asimov me llamó la atención, pero giré mi cabeza y ví este colorado libro asomando entre otros títulos. “Otro de japoneses…” pensé. Y lo compré.
Cuando llegué al departamento, con la mochila llena y la billetera pidiendo clemencia, me dí cuenta que el autor era autora. Y por qué hago incapié en este detalle? Pues porque obviando Harry Potter, no he tenido éxito leyendo escritoras. Y para los que crean que soy un machista degenerado, siempre me pasa que, sin saber de qué sexo era el autor, estos libros no me gustaron. No sé… Quizás sea la manera de describir las cosas, no tengo ni idea.
No sin temor a haber gastado plata al pedo, como me ha pasado, me puse a leerlo esa misma noche. Debo decir que, al parecer, solo he tenido mala suerte, porque esta historia me atrapó desde el vamos. Esta californiana, hija de una china y un japonés hawaiano describe de una manera tan bella y, a la vez, cruda que me cautivó. La historia se centra en un par de hermanos huérfanos que viven con sus abuelos. Y mas especificamente, en uno de los niños, Hiroshi, un aspirante a luchador de sumo. Comienza en el año 1939, cuando Hiroshi tenía 11 años, y contínua hasta mediados de los años 60´s, mostrando el modo de vida de Tokio y alrededores durante la pre guerra, la guerra misma y la post guerra. Debido a que la historia la cuentan los que ganan, me he llevado muchas sorpresas leyendo este libro puesto que dice muchas cosas que en los libros de historia no se ven. Lo duro que fue para los japoneses vivir en la época de guerra y luego, en la ocupación yanqui, y la manera en que es contado, son increíbles.
Cada palabra que usan en japonés es luego definida, asi que uno no se pierde de nada por no entender este idioma. Aunque resulta un poco cansador que haya ciertos términos que son explicados siempre que son usados.
Mas allá de eso, la lectura es sencilla, y tiene muchos detallecitos de la vida nipona que siempre son bienvenidos. Sobre todo por este enfermito de la cultura japonesa…
Y lo bueno que tiene es que no solo habla de nuestro amigo Hiroshi y su complicado ascenso al grado máximo de los sumotoris, si no también de la vida de muchos otros personajes que se van agregando a la historia, y terminan dandolé sentido al eje principal y, por momentos, teniendo mayor importancia.
Recomendable.
Twittereada 1
Compré teclado nuevo, todavía estoy intentando acostumbrarme, es demasiado parecido a un teclado de notebook.
Vuelvo de ver una casa y escucho a una nena preguntarle a su padre “Por qué es enano?”, veo mas adelante y una persona pequeña (vamos, un enano) está al lado de una pila de ladrillos.
Hoy me enteré de algo bastante malo… Tengo ganas de estar allá pibe.
“Dominio” propio y felí felí
Por qué las comillas? Porque poco es el dominio que tengo sobre un experimento que tengo hace no mucho tiempo, Sacandofotos versión propia. No es complicado, sobretodo teniendo ayuda, pero son tantas las horas que paso delante de la computadora que otro par más configurando plugins, aprendiendo idioma nuevo y descifrando tutoriales no lo veo relajante.
Sumado a que estoy estamos con el tema de la organización del asadito para el día del amigo (ya estoy podrido, y discutí con gente que le voy a tener que decir Felíz día!! mañana) no me dá más la cabeza.
Y aprovecho esta entrada para desearle Felíz Día a mis amigos, que se sabe son pocos, pero son casi lo único que tengo. Saludos a ellos, pues.
El café mas cheto
Siempre me gustaron los lugares chetos. Quizás de ahí mi apodo? Quizás, pero de cheto tengo poco. Sobre todo la billetera, muy distinta a la de un "chico bien". Pero no sé, sentarse en sillones, tomarse un café, charlar de la vida, sacar fotos… Y siempre con música de asensor de fondo…
Qué mejor lugar que la multinacional cadena de café Starbucks, que recientemente abrió su primer sucursal en Argentina, en la planta baja del Shoppong Alto Palermo, Capital Federal. Justo al lado de local de Sony. Ya sé… es el Mc´Donalds del café, sirviendo bebidas de nombres ridículos, a precios, acá, de locos, pero me puede.
Lo ví en tantas películas, en tantos sitcoms, que no podía no ir, y no sentirme un neoyorquino (subdesarrollado) más.
Te llaman por tu nombre, para sentirte apreciado…
Luego de hacer cola… sí, cola, nos tomamos medio litrito de Mocha, el cual me pareció un poco soso, pero porque estoy acostumbrado a tomarlo negro, sin azúcar ni nada. Rico, la verdad me gustó. Y la dosis exagerada de cafeína hizo que tiraramos hasta tarde ese día.
Decir que lo único que vende es la marca, que si fuera una cafetería como cualquier otra ni en pedo hacemos cola, ni pagamos 14 mangos por lo que no deja de ser un café con leche, que estamos tirando la guita en una multinacional que le importa muy poco todo, sería cierto. Coincido totalmente, pero creer que ir a tomar un café a cualquier otro lado es menos snob, es mentira. Si uno se considera reacio de esta sociedad consumista (Nico, fuck you) y capitalista, se quedaría en su casa, y se batiría su propio cafecito. Tampoco tendríamos computadora, ni chorearíamos a Microsoft… Bueno eso quizás sí. A lo que voy, uno en el día a día hace cosas mucho peores que dejarse llevar y gastarse un poco de plata en una huevada.
Pero agrego: el café que se vende en Carlos Casares es HORRIPILANTE. Agua de charco es mejor. No me pregunten por qué, pero no lo soporto. Lo tomo, porque las opciones son pocas. Así que un poco de variedad le hizo bien a mi paladar.
Además de darnos cuenta de todos estos asuntos socio-filosóficos, nos dedicamos a hacer lo que mejor hacemos: el ridículo. Piensenló, gente con nuestras fachas, entre la mayor congregación de Iphones y notebooks que he visto, ojeando manga y volcando café (la semana pasada encontré que le había quedado un poco de vanilla latte a mi celular…) no podía pasar desapercibida.
Estefy proponiendo un cese a la idiotez
Entre paréntesis, se puede saber la razón para la cantidad de extranjeros que laburan ahí? Todo bien, pero que tooodos sean de otro lado me suena a elección… Le quieren dar un aire a "latino neutro"?
Nico dandosé cuenta que esto va en contra de nuestros principios revolucionarios
Y como ya dije antes, la tengo que escrachar.
A Eva le gusta frotarme la pelada… No sé.
Ay!, pero que lindo muchacho…
Y como para completar la tarde noche high que tuvimos, nos metimos en el Sony Style a babear largo y tendido con las Vaio y las Alpha… Qué ganas de llorar.
Se me hizo re tarde y mañana tengo que terminar el plano de Varela… la pucha!. Por lo menos es viernes.
Gracias por leer, y hasta mañana!










